Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

En la ONU hasta el 18 próximo de marzo se efectúa el encuentro que busca la protección de las aguas en zonas de los océanos que no están bajo la jurisdicción de ningún país, es decir: Alta Mar.

Para darnos una idea representan el 61% del área del océano y el 43% de la superficie de la Tierra. Y aquí el compromiso es de todos, un ejercicio universal. Entre los problemas descubiertos es que grandes corporaciones petroleras, pesqueras o mineras logran extraer los recursos naturales sin regulación alguna.

No hay controles menos límites y en muchas ocasiones la depredación es inmensa y las ganancias pueden ir directo al crimen organizado. Por ello la importancia de la Cuarta Conferencia Intergubernamental del proceso Biodiversidad más allá de la Jurisdicción Nacional
La idea es proponer un mecanismo legal para proteger inicialmente el 30% de los océanos antes de llegar con fecha clave al 2030.

En el combate al deterioro ambiental global los ecosistemas marinos representan en mucho la generación de oxígeno para el planeta además de su contribución a la regulación climática. La regeneración de la biodiversidad marina es esencial también para el soporte alimenticio y nutricional de millones de seres humanos.

México está obligado a participar de estos eventos rescatistas dado que las costas de la República Mexicana sin extremadamente ricas en flora y fauna. Incluso varios de los ciclos reproductivos se dan en nuestras costas. Pero el daño, en general, somete a las especies a migraciones inusuales en busca de estabilidad, seguridad, alimento y sobrevivencia. La UNAM a través de su cuerpo de científicos e investigadores concluyen que la pesca industrial está dañando la dinámica de enormes cardúmenes.

México adicionalmente tendría que proponerse, en lo inmediato, incursionar en la tarea de desalinizar los océanos ante la urgente necesidad de distribuir agua limpia y de consumo para la agricultura y por ende para multiplicar las reservas de granos tanto para el consumo interno como para la exportación.

Por ello los apoyos en financiamiento gubernamental y privado a la ciencia deben sostenerse y más aún, incrementarse. La vitalidad y potencialidad, a corto plazo de las naciones, responderá a su capacidad de administración de sus recursos y al respeto al ambiente circundante. Las aguas internacionales por no tener escrituración privada no significan zonas de abandonado y de degradación.