María de Lourdes Armenta Juárez sobrevivió al terremoto del 19 de septiembre de 1985, a 38 años recuerda la muerte de su hijo, los momentos de terror que vivió, pero comparte la lección de vida que le dejó esta tragedia
Por Judith Sánchez Reyes
En junio de este 2023, Kundalini hubiera cumplido 38 años de edad, pero el jueves 19 de septiembre de 1985 perdió la vida al quedar sepultado entre los escombros del edificio Nuevo León, en Tlatelolco.
Haciendo algunas pausas al hablar, María de Lourdes Armenta Juárez, narró cómo fue sintiendo que la vida de su hijo recién nacido se iba apagando entre el polvo y la oscuridad de las piedras y la loza de su departamento.
“Cuando comenzó a temblar yo me iba a bañar, traía en brazos a mi hijo, era un bebé de tres meses, quedamos sepultados, yo boca abajo fui sintiendo cómo se fue ahogando. Mi hijo sufrió un golpe muy fuerte en su cabecita, pero se fue asfixiando, entonces cuando ya nos rescatan, yo no quería soltar a mi hijo, ellos me decían que lo soltaran, que después lo rescataría, pero yo me aferraba a él, al final dieron un tirón y me lo quitaron”.
Recordó que en el departamento 1122, entrada F, esa mañana había ocho personas, de las cuales no sobrevivieron 4, aunque a su hermano Alejandro, de 24 años de edad, nunca encontraron su cuerpo.
“Primero empezó muy leve (…) era una licuadora, una licuadora, no nos podíamos agarrar. Con mi hermana nos fuimos hacia la recámaras, a sostenernos de las puertas, pero mi hermano corrió hacia la puerta de la entrada para ver si podíamos salir, pero la puerta ya estaba toda destruida y ya no la pudo abrir”.
Después del derrumbe, María de Lourdes relató que comenzaron a gritarse entre sí, su hermana le dijo que a su sobrina de ocho años “le tocaba la carita, la escuchaba quejarse, pero después de unas horas ya no lo hizo más”.
“Yo estaba como si me hubieran amarrado, no podía moverme, me cayó un clóset encima. Mi hermano gritaba que estaba ahí, que lo ayudaran, pero nunca supimos más de él”.
Lourdes fue rescatada horas después del terremoto y, fue traslada al Hospital General de Tacuba del ISSSTE, pero su familia la encontró hasta la madrugada el 21 de septiembre, porque en la hoja de identificación estaba mal su nombre.
“Me pusieron María de la Luz Arrieta, entonces no me encontraban, pero mis hermanos se dieron a la tarea de buscar hospital por hospital, y en el de Tacuba, del Issste, ya me estaban haciendo estudios y todo porque me había tenido un golpazo, aquí me quedó sumido (se toca la frente), por eso temían que o me muriera o perdiera un ojo”.
De hecho, en la portada del periódico Alarma se observa una fotografía en donde se ve el momento en que un grupo de personas realizan su rescate.
La aún vecina de Tlatelolco señaló que en los dos días que estuvo en el hospital en calidad de no identificada, hubo una señora de la tercera edad que le dijo al personal médico que si “nadie me iba a reclamar que ella entonces se haría cargo de mí y me llevaba a su casa, pero era que no me encontraban porque estaba mal mi nombre”.
Refirió que quizás eso sucedió con su hermano Alejandro Armenta Juárez “a la mejor por algún golpe perdió la memoria y al no dar su nombre hubo alguien que lo reclamara” y por esa razón nunca regresó a casa, por lo que aún – a 38 años de esta tragedia – tiene la esperanza de que alguien le proporcione información de su paradero.
Las secuelas por las heridas que sufrió ese 19 de septiembre de 1985 siguen haciéndose presentes “por el golpe tan fuerte que tuve en el ojo y en la cabeza hasta la fecha sigo teniendo migrañas, también tengo una cicatriz en mi pierna y en mi cadera”.
Lecciones de vida
Para María de Lourdes lo que vivió esa mañana fue traumático, “fue en verdad un terror”, aunque con el pasar de los años no logró dejar a un lado el miedo al acercarse la fecha, con el acompañamiento psicológico que le fue proporcionado por el DIF ha podido seguir su vida, en esta colonia emblemática del norte de la Ciudad de México.
“De esa manera, pues se sobrevive, pero el recuerdo y el dolor no se acaba ni se va a acabar mientras yo viva. Hay días que me siento toda apachurrada, pero trato de vivir el día a día. Lo que viví me hizo aprender que la vida en un momento se nos va. Fue una lección muy dura, pero se aprende mucho, aprende uno a que nada es de uno, ni siquiera la vida de los hijos, ni la vida de nadie le pertenece a uno, pues cuando Dios dice me lo llevo, nos vamos”.
Con una sonrisa franca y afable, dijo que el haber sobrevivido al terremoto de 1985 le dejó la lección de ser una mejor persona, “de no fastidiar a nadie, de no envidiar nada, de ser personas más compartidas, menos egoístas, más empáticas más, como le diré: más comprensivas hacia la gente que pasan ciertas desgracias”.
“En el sismo de 2017 yo no me encontraba en mi departamento de la Torre Cuauhtémoc, pero me preocupé por mis vecinos, así que como tenemos un chat inmediatamente pregunté cómo estaban, algunos de ellos me dijeron que había sido la única que se había preocupado por preguntar”.
Con la fotografía en las manos donde se ve a su hijo Kundalini en el rezago de una de sus primas – quien sobrevivió al sismo-, María de Lourdes compartió que el nombre del pequeño se lo puso su abuelo, y cuyo significado es fuerza y forma parte del símbolo de la medicina.
“Mi papá le puso Kundalini, que significa fuerza, porque se sentaba solito y ya decía pan, mamá. A sus tres meses estaba muy fuerte mi bebé, entonces mi papá le puso Kundalini Manuel Villasana Armenta, porque acaba de divorciarme. El Kundalini es un significado de la medicina, el bastón con la serpiente, es la fuerza de que Dios les manda los médicos”.
De manera previa, María de Lourdes y sus familiares estuvieron presentes en la misa que cada año se realiza en el Reloj Solar que fue construido después de la demolición del edificio Nuevo León.
La ceremonia religiosa de este martes 19 de septiembre de 2023 comenzó con unos minutos de retraso, debido a que personal de la Territorial de Tlatelolco no proporcionó el equipo de sonido, solicitado con tiempo de anticipación
Para los vecinos presentes fue “una falta de respeto y atención” el hecho de que administrativos de la alcaldía, que lidera Sandra Cuevas, soslayaran la solicitud de este requerimiento.
“Es más que sabido que este evento es significativo para los tlatelolcas e, incluso, para toda la ciudad. No se trata de un evento cualquiera, es para recordar a nuestros vecinos, pero la justificación que dieron es que la solicitud se quedó casi casi en el escritorio de la secretaria y no pasó a firma de los mandos superiores”.
Pese al inconveniente, se llevó a cabo una ceremonia emotiva que, además de recordar a las víctimas del 19 de septiembre del 85, sigue siendo una catarsis para quienes sobrevivieron a esa tragedia.














