Rafael Lulet 

Toda una gran comitiva para recibir un paquete de 3 mil dosis de Pfizer en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, todo el gabinete presente en dicho recibimiento, se esperaban 250 mil, pero solo fue esa cifra lo único entregado por la empresa DHL, proveniente de Bélgica, sin embargo para el gobierno mexicano eso fue suficiente, no era necesario tanta solemnidad, pero ante un rotundo fracaso para controlar la pandemia en el país, debía de ser de esa manera, presentando a la mayoría de los actores del gabinete aunque sirvieran como floreros, como ha sido siempre. 

Al frente de la aplicación de la primera inoculación estuvo, ya saben, nuestro súper científico iluminado por los dioses López-Gatell, para la toma de la foto ante medios de comunicación, para aparecer en las notas de primera plana como el héroe que nunca fue y así, tratar de opacar la oscura figura del malvado villano de la historia del Covid-19 en México, pero eso, será muy difícil pese a ser defendido por el presidente a cada momento contra el ataque de una prensa “fifí” como así lo denomina o del cuestionamiento de grupos sociales llamados por él mismo como “neoliberales”, sin percatarse si son periodistas neutrales o si dentro de esos sectores de la sociedad mexicana son ciudadanos quienes no se encuentran dentro del esquema etiquetado peyorativamente por López Obrador, pero eso no le interesa ni le ha importado, la descalificación ha sido como el único elemento en sus manos, característica de presidentes populistas. 

La vacuna contra el Covid-19, viene a darle un respiro a un gobierno de neopopulismo fracasado, la pandemia vino a desenmascarar a diversos regímenes a nivel mundial y en nuestro país no fue la excepción, ante un candidato eterno quien tenía todas la soluciones del mundo para arreglar a la nación de los errores neoliberales, volviéndose el azote de esas administraciones capitalistas acarreando simpatía de la mayoría de sectores de los extractos sociales en cada estado del país, con su único discurso: “primero los pobres”, hasta agotarse la oferta electoral, dándole con ello el tan anhelado triunfo después de 12 años de perseguir el poder, ahora en la cima como primer mandatario al frente del ejecutivo para demostrar sus dichos, resulta que no puede hacerlo, porque no sabe, y a dos años de su elección ha reflejado su ignorancia en la administración pública recurriendo solo a la politiquería único don de él, para opacar esa ineptitud. 

Las elecciones intermedias se encuentran a meses de ocurrir, la renovación de la Cámara de Diputados federal así como de algunas gubernaturas se llevarán a cabo, y ante el fracaso federal en lo económico, en la salud, en la desocupación laboral y que decir en lo empresarial se postrarán en las urnas de cada estado, pese a tener un porcentaje de popularidad aún aceptable del actual presidente después de la poca o nula administración pública podrá verse un revés a la hora de la votación, cargando en sus espaldas más de 120 mil muertos por el Covid-19, la perdida de 1 millón 113 mil fuentes de trabajo formales, sin olvidarse de la pésima ayuda recibida por los sectores empresariales principalmente por las Pymes quienes dan el 79 porciento de empleos a una población económicamente activa de 53.8 millones de personas aportando al PIB un 52% a las arcas gubernamentales que solo tiene en la mira el terrorismo tributario igual o peor a otras administraciones gubernamentales. 

Tenemos al frente un año incierto con una vacuna la cual utilizarán como producto electoral pese a haberse ofendido el gobierno federal cuando así se les expuso alegando con ser un acto miserable, siendo eso solo un discurso más de un gobierno de neopopulismo quienes solo quieren resguardar el poder sin importar los costos; inocular a una población de 128 millones de habitantes será una tarea titánica para una administración quienes solo han demostrado todo menos eficacia para operar las cuestiones públicas, con hospitales y centros de salud sin dosis contra el sarampión o el neumococo, abarrotado con vacunas contra la influenza que no quiere ya la población aplicarse por esperar mejor la del COVID, cuando en su momento escasearon y priorizaron su aplicación a ciertos grupos, demostrando con ello su ineptitud para administrar las cosas públicas, realmente se tiene el peor gobierno de la historia ante un momento crítico de nuestro país, el populismo ganó en el 2018 y con ello perdimos todos los mexicanos incluyendo los fanáticos de este presidente quienes aún no despiertan pero lo harán en los próximos meses o años, porque como lo dice un principio universal: “Todo cae por su propio peso”.