· El acceso a la salud y el rezago educativo siguen siendo dos de los principales retos para reducir la pobreza multidimensional en México
· Durante lo que va de la administración de Claudia Sheinbaum, lejos de resolverse, estos problemas se siguen agravando
María Escalante García
El acceso a la salud y el rezago educativo siguen siendo dos de los principales retos para reducir la pobreza multidimensional en México. Así lo advirtieron integrantes del Consorcio por la Medición y la Evidencia, quienes subrayaron que mientras no se atiendan de raíz estas carencias, millones de familias mexicanas permanecerán atrapadas en un círculo de desigualdad.
Durante la administración de Claudia Sheinbaum, lejos de resolverse, estos problemas se siguen agravando. Su política en materia de salud se caracteriza por la insuficiencia hospitalaria, la escasez de medicamentos y una débil capacidad de respuesta frente a la pandemia de COVID-19, lo que deriva en deficiencias permanentes en el sistema de atención médica de la Ciudad de México. Organizaciones sociales denunciaron que muchas clínicas carecieron de insumos básicos y que la atención a enfermedades crónicas se redujo de manera alarmante.
De acuerdo con los datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el año pasado el gasto en salud representó apenas 2.7% del PIB, mientras que el de educación 3.0 por ciento.
En el caso del acceso a la salud, el consorcio señaló que no se cuenta con elementos para evaluar el potencial efecto de los cambios realizados en las preguntas sobre servicios salud en la ENIGH 2024 que inciden en el indicador de carencia por acceso a servicios de salud.
En el terreno educativo, las malas decisiones también cobraron factura. La suspensión prolongada de clases presenciales, sin un plan sólido de educación a distancia, dejó a miles de estudiantes en rezago. La conectividad deficiente y la falta de dispositivos electrónicos en comunidades vulnerables acentuaron la brecha educativa. Hoy, los especialistas advierten que esta generación arrastra un aprendizaje interrumpido que podría impactar en su desarrollo laboral y social a mediano plazo.
Más pobreza
De acuerdo con los datos de la Medición de la Pobreza Multidimensional, elaborada por primera vez por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), del 2016 al 2024 la pobreza en México pasó de representar 43.2 a 29% de la población.
En el mismo periodo, los y las mexicanas sin acceso a servicios de salud pasaron de 15.6 a 34.2% de la población, mientras que con rezago educativo pasaron de 18.5 a 18.6 por ciento.
Soluciones
No obstante, el Consorcio también ofreció propuestas para revertir este panorama. Entre las soluciones destacadas se encuentran:
- Garantizar cobertura universal de salud, con financiamiento suficiente y un abasto real de medicamentos, evitando la burocracia que frena la atención oportuna.
- Fortalecer la infraestructura educativa, con inversión en capacitación docente y programas de recuperación de aprendizajes dirigidos a los sectores más rezagados.
- Impulsar alianzas con sociedad civil y sector privado, para generar modelos de atención integral en salud y educación que lleguen de manera efectiva a las comunidades más marginadas.
- Diseñar políticas públicas basadas en evidencia, que midan resultados con transparencia y permitan ajustar estrategias en tiempo real.
El mensaje de los expertos es claro, si no se corrigen los errores heredados y se colocan la salud y la educación como ejes centrales de la política pública, México seguirá atrapado en la trampa de la pobreza multidimensional.
Finalmente, durante el primer informe de gobierno de Claudia Sheinbaum presentó una narrativa optimista, basada en cifras ambiciosas sobre acceso a la salud y cobertura educativa. Sin embargo, la evidencia muestra que muchos de estos avances son contradictorios frente a dificultades profundas: corrupción en salud y una crisis educativa que persiste en abandono y desigualdad estructural.
Para que los logros sean tangibles y duraderos, es indispensable corregir los atajos, reforzar las políticas con transparencia y enfoque territorial, y diseñar soluciones que realmente transformen la realidad de quienes hoy aún no acceden ni a la salud ni a la educación.
















