- El LHC famoso por haber confirmado la existencia del bosón de Higgs en 2012, volvió a ponerse en marcha después de más de tres años apagado
El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del Centro Europeo de Física de Partículas (CERN), famoso por haber confirmado la existencia del bosón de Higgs en 2012, volvió a ponerse en marcha después de más de tres años apagado, reanudando así su tarea de estudiar el intrincado mundo de las partículas subatómicas.
El mayor y más poderoso acelerador de partículas del mundo, un túnel de 27 kilómetros de circunferencia a 175 metros de profundidad en la frontera entre Francia y la ciudad suiza de Ginebra, inicia con ello su tercera fase de experimentos, que espera se prolongue al menos hasta mediados de esta década.
El reinicio de los experimentos comenzó exactamente a las 12:16 h local, cuando dos haces de protones circularon en direcciones opuestas por el acelerador, impulsados por una inyección de energía de 450 mil millones de electrovoltios, que irá aumentando a medida que se comprueba que el sistema funciona correctamente.
“Antes de subir la intensidad en los imanes (cuyo enorme campo magnético produce la aceleración de las partículas) hay que comprobar todos los parámetros de seguridad de la máquina para evitar cualquier incidente”, subrayó en declaraciones a Efe el jefe del Departamento de Tecnologías del CERN, José Miguel Jiménez.
Los tres años en los que acelerador ha estado apagado (inicialmente iban a ser dos, pero la pandemia contribuyó a que el mantenimiento se alargara) han sido también de frenético trabajo para los más de 2 mil 500 trabajadores del CERN, con el fin de actualizar y cambiar máquinas e instalaciones en el centro, incluido el propio Gran Colisionador de Hadrones.
“El primer objetivo ha sido cambiar y mejorar toda la cadena de inyectores, incrementando la energía y el brillo de los haces dentro de la cadena de inyección para que los que lleguen al acelerador tengan más luminosidad y más intensidad”, explicó Jiménez.
En segundo lugar, los expertos han buscado mejorar todos los circuitos de los imanes y la calidad de todos los sistemas de protección para poder incrementar la energía en las colisiones, agregó.
La primera fase de operaciones del LHC, que tardó más de una década en ser construido, duró de 2009 a 2013, seguida por un apagado de dos años; la segunda fue entre 2015 y 2018, y la tercera fase que ahora comienza tiene previsto durar al menos unos cuatro años, según indicó el CERN en un comunicado.
















