Claudia Luna Palencia

Mucho se habló de las vacunas y del egoísmo imperante en la pasada XXVII Cumbre Iberoamericana, y se hizo con cierto grado de escepticismo acerca de que la situación remonte rápidamente.

Precisamente, el mecanismo Covax, emanado como una idea loable de la OMS, encabezada por Tedros Adhanom, está siendo el gran fracaso en el campo de la gestión de los sueros anticovid, sobre todo para países de ingresos medios y fundamentalmente para los de ingresos bajos.

No fueron pocos los dignatarios participantes que expresaron su decepción “porque no ha funcionado” y en parte tampoco ha reunido todos los fondos que necesita el mecanismo: la OMS ha cifrado la odisea en 33 mil millones de dólares y sólo ha logrado recabar 11 mil millones de dólares. Su intención es hacer llegar vacunas baratas y/o gratuitas a los países con escasos fondos.

Y hasta el momento va a cuentagotas y con enormes dificultades en el mercado para conseguirlas, así lo expresó el canciller Marcelo Ebrard, quien habló en nombre del mandatario Andrés Manuel López Obrador.

Los únicos tres jefes de Gobierno que no participaron en la Cumbre Iberoamericana, ni presencialmente, ni de forma telemática, en la cita de Soldeu, Andorra fueron: el mandatario brasileño, Jair Bolsonaro; su homólogo mexicano, así como Nicolás Maduro de Venezuela.

Durante su exposición, Ebrard refirió las enormes dificultades para gestionar y lograr el acceso a las vacunas convertido en un “reto especial” y que ejemplifica las discrepancias.

“En el mundo se han inyectado 928 millones de vacunas, un 8.6% en América Latina, pero con enormes disparidades que hablan de las dificultades para conseguirlas: mientras México ha puesto 20 millones y tenemos a Estados Unidos que ha puesto 200 millones”, dijo.

Para el jefe de la diplomacia mexicana, no debe volver a pasar “nunca jamás” otra situación así y llamó a que América Latina sea más solidaria con ella misma sobre todo en el rubro de la producción de las vacunas.

“Tenemos varios países con fase 1 de experimentación de una vacuna contra el coronavirus como son Brasil, Chile, Argentina y México; es Cuba el país que va más aventajado con varias vacunas ya en fase tres de experimentación… cuando alguno de los países de la región tengan la vacuna hay que apoyarnos entre nosotros, hacer causa común, respondiendo con prontitud y adquiriéndola; nunca debemos permitir que ocurra algo como lo que estamos viviendo; ya vimos lo lentos que son los organismos multilaterales”, enfatizó.

El presidente de Perú, Francisco Sagasti, también se pronunció “por no dejar a nadie atrás” e insistió que la pandemia ha visibilizado las desigualdades y revertido años de avances.

A Colación

No faltó el toque picante y morboso en la Cumbre Iberoamericana, que también tiene mucho de política… la negativa de último momento de Nicolás Maduro para hacer uso de la palabra para cederla a su canciller Delcy Rodríguez anticipaba que algo iba a pasar. Venezuela y México fueron de los últimos países en hablar.

Antes, en sus respectivos turnos, varios líderes de la región hicieron referencia a la situación compleja por la que atraviesa Venezuela: Sebastián Piñera, de Chile, exhortó a Venezuela a respetar la democracia, los valores y derechos humanos; por su parte, Luis Lacalle, de Uruguay, le pidió a Maduro que “abra las puertas y las ventanas” a la democracia de forma urgente e Iván Duque, de Colombia, recordó que han recibido a millones de emigrantes venezolanos.

Si bien no se signó una declaración formal solicitando la liberalización de las patentes de las vacunas anticovid, como se preveía, el presidente de España se comprometió a trasladar esta discusión al seno de la Unión Europea (UE) para hacer más presión internacional.

Acaso, el mandatario de Bolivia, Luis Arce, desdibujó con mayor avidez el actual momento en el tiempo: “Las poderosas trasnacionales farmacéuticas que tienen patentes sobre diagnósticos, medicamentos y vacunas deben liberarlas y hacerlas de dominio público o emitir autorizaciones voluntarias sin costo para lograr un acceso real de parte de todas las naciones sin excepción”.

Arce conminó a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y a la Organización Mundial de Propiedad Intelectual a liberar las patentes de medicamentos y vacunas del coronavirus para lograr una mayor equidad.

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