“La política monetaria, inflación a la baja (2.97%), tipo de cambio estable (19.50 +/- 0.5) y la tasa de interés (7.25), aunado un incremento del 20% del salario mínimo (de 102.68 a 123.22), aumentaría el consumo privado, que disminuyó (-)0.3%, y fomentaría el mercado interno.

Para ello, debe blindarse la seguridad física, fiscal y jurídica y brindar confianza para intensificar la capacidad física instalada de la empresa (que se ubica en 63/100) y eleve la producción industrial, que en noviembre tuvo un comportamiento de (-)1.7% a través de mayor inversión fija bruta, que en octubre tuvo un comportamiento de (-)9.1%”.

Este es el análisis de José Ignacio Martínez Cortés, coordinador de LACEN-UNAM y profesor del CRI-FCPyS vía 24 Horas.

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