No puedes hacer una revolución para tener la democracia. 

Debes tener la democracia para hacer una revolución.  

Gilbert Keith Chesterton 

Víctor Sánchez Baños 

Son pocos mis momentos ocio, pero en uno de esos lapsos se me ocurrió hacer estadísticas y números sobre las elecciones del pasado 5 de junio.  

Al revisarlos, encontré hallazgos relevadores.  

Los números no mienten y aquello que Morena arrasó en los comicios es un mito que no ha sabido la oposición desmentir.  

El motivo: la falta de creatividad, inteligencia y creatividad de sus dirigentes. Todos son temporaleros de la ciencia y, en especial, de la estadística.  

Es difícil, en un corto espacio, colocar las cifras estado por estado, pero te platicaré, estimado lector, la esencia de la neta de las netas; la verdad del sentimiento de la nación, con una fotografía que dibuja una realidad de lo que sintió el pueblo, el primer domingo de junio de este año.  

Es mucho mejor que cualquier encuesta de aquellas que cobran millones para lograr un resultado, acorde a lo que paga su cliente. En especial cuando se trata de un candidato a un puesto de elección.  

Se trata de un muestreo entre 5 millones 793 mil 65 personas, que se “molestaron” en acudir a las urnas a elegir a sus gobernantes.  

En los datos se aprecia un desprecio a la política, las elecciones y en especial a los candidatos a esas posiciones que se disputaron, que fueron 6 gubernaturas, así como alcaldías en Durango y el Congreso de Quintana Roo. 

 Veamos los resultados. Del mundo de votantes, 2 millones 727 mil 798 lo hicieron en favor de Morena. Pero 3 millones 65 mil 267 lo hicieron en contra de los candidatos del partido de Andrés Manuel López Obrador. Esto si tomamos en cuenta los votos nulos, así como los hechos por coaliciones de oposición, partidos opositores y los independientes. Representa el 52.91% de votantes en contra.  

Si a ello sumamos un mundo de otros 5 millones de electores que se negaron a votar, el mundo sería brutal para el partido en el poder.  

Ese abstencionismo se ubica en el universo del 53.97%, y debería representar una llamada de atención a TODOS los partidos políticos. No lograron despertar el interés de los electores y, por el contrario, la mayoría de ellos desprecian a los candidatos.  

En Oaxaca, donde ganó Salomón Jara, ese fenómeno fue del orden del 61.2% Y no hay justificación. Ni el paso del huracán ni el crimen ni nada. Fue el fracaso de los partidos, incluidos Morena y sus opositores.  

En Durango, de los 39 ayuntamientos, el partido que preside Mario Delgado, ganó 20; la oposición PRI, PAN y PRD, 18. Sin embargo, los centros poblacionales más importantes, donde difícilmente se pueden hacer trampas y hay mayor número de habitantes y votantes, los ganó la oposición a los morenistas. Como el caso de La Laguna, como Lerdo y Gómez Palacio, así como la capital. El partido en el poder federal ganó más alcaldías, pero gobiernan menos.  

En el caso de Quintana Roo, ganó el carro completo la alianza morenista: 16 diputados por mayoría y los despojos de las proporcionales serán para los opositores.  

Este es el resumen de lo que debería ser un análisis sobre el resultado para Morena y oposición. Ambos grupos políticos se alzan victoriosos, pero la verdad es que son un fracaso. No seducen a nadie ni con carretadas de dinero que derrocharon en las pasadas elecciones. 

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