Sería una necedad pretender que el pueblo  

no puede cometer errores políticos.  

Puede cometerlos, y graves.  

John Calvin Coolidge 

Víctor Sánchez Baños 

Desde hace algunos días el Gobierno Federal regala miles de millones de pesos para los clientes electorales del partido en el poder, Morena.  

Durante varios meses frenaron las entregas de lo que el presidente López Obrador se comprometió a dar a viejitos, ninis, madres solteras y otros sectores, que son el capital electoral del Gobierno Federal.  

Sin embargo, ahora reciben un promedio de 9 mil 800 pesos, a unas dos semanas de que se lleve a cabo la consulta de revocación de mandato del líder del Ejecutivo. Lo que se ve es una operación para que esas bases voten en favor de que se quede en el gobierno. 

 Es una cínica compra de votos. Se estima que unos 30 millones de “beneficiarios”. En ese paquete van los 7 millones de padres de familia, con lo que saldrán del erario más de 120 mil millones de pesos.  

Si de justicia social hablamos, la Cuarta Transformación solo ve a electores, no a seres humanos necesitados y con hambre y sed. Las obras para ellos están al margen. Su gobierno es para mantenerse en el poder, mediante la compra de voluntades.  

Cualquiera se puede dar cuenta que los beneficiarios son personas que tienen credencial de elector. O sea, que son electores potenciales a quienes amenazan los del Partido de Morena, que preside Mario Delgado, y es el soporte proselitista de AMLO, que si llega cualquier partido de oposición les quitarían esos regalos.  

Amenazan con el petate del muerto. Todos los regalos llegaron para quedarse. Sólo un estúpido que pudiera llegar al poder las quitaría, a menos que la situación económica sea totalmente insostenible por esas medidas populistas. 

Los que no votan, no reciben  

Pero si pueden observar un poco más, no están los niños. Este sector, el más desvalido de la sociedad y olvidado por el gobierno, sufre por dos lacras que nuestro país padece: el Covid y el crimen organizado. Cientos de miles de menores sufren el desamparo debido a la pérdida de sus padres a consecuencia de la pandemia y de la violencia que se da en muchos sectores de la sociedad y regiones del país. 

 A esos niños, ni un peso. No se les asegura la escuela y, reitero, están en el olvido. No votan y no representan ningún interés para la decadente clase política mexicana. Ningún partido representado en los Congresos del país quiere voltear a verlos.  

Pero aquellos que acuden a las urnas, pues hay que intimidarlos. Primero les regalas dinero y, para consolidarte, les dices que los opositores lo que buscan en acabar con esos regalos.  

Qué bonito es extender la mano y recibir dinero sin el mayor esfuerzo. Los populistas no necesitan gobernar, ni darles mantenimiento a obras ni tener más medicamentos en hospitales, ni tener guarderías ni mejores escuelas ni seguridad en los micros, ni de la forma como crece el consumo de drogas y adicciones. Lo que les interesa son los votos. Y, nada más. La obsesión por el Poder y Dinero. 

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