Los trabajadores seguimos siendo el pariente
pobre de la democracia.
Marcelino Camacho
Víctor Sánchez Baños
El impuesto para los pobres es la inflación, me comentó Jimena Carretero, quien me dio clase en la especialización sobre Instituciones Administrativas de Finanzas Públicas, en la FES Acatlán a mediados de los 80. Y cuánta razón tenía.
Esto te lo platico en los momentos en que el presidente López Obrador propone a Victoria Rodríguez Ceja, actual subsecretaria de Egresos de Hacienda, como gobernadora del Banco de México.
Hay dos conceptos diferentes en la economía, que en algunos momentos se contraponen: el gasto (como el que sabe hacer muy bien que hasta salvó a la patria una crisis, como dijo AMLO) y el control monetario. A más gasto, más inflación y la obligación de Banxico es contener la inflación.
Aunque empezaba a equilibrarse la economía, los estragos de la inflación sobre la economía de los mexicanos los arrastramos a través de la historia. Y los culpables tenían nombre y apellido: Luis Echeverría y José López Portillo. Medio siglo de esa crisis y los mexicanos no nos recuperamos.
Saco este breviario anecdótico, debido a que los precios de mercancías y servicios se están incrementando con rapidez, mientras el salario queda estancado. Para el año próximo sería necesario un aumento en las percepciones de un 20% pare recuperar y ganar un poquito terreno al poder adquisitivo.
Por ello, es fundamental contener el gasto público. Los afanes de la actual administración para gastar en dádivas y mantener el poder es un detonante inflacionario. Aumentar el salario, como demostró AMLO, no provoca inflación y, por el contrario, reactiva el mercado interno.
La verdad, en la breve investigación que pude hacer en el transcurso del día de ayer, no encontré la manera como Victoria podría lograr la contención del crecimiento de precios en los productos que son vitales para todos. Pobres y ricos.
Echemos un vistazo:
Los precios de tortilla, huevo, frijol, pollo y jitomate, alimentos que más consumimos los mexicanos han crecido hasta el 44% en sus precios durante los primeros 10 meses de este año.
En algunas entidades, se tienen datos que esto se da como consecuencia de una combinación de factores como sequías, la especulación, la sobredemanda y baja producción.
El costo de la canasta alimentaria, la cual comprende productos considerados de primera necesidad para un hogar encareció un 8% en octubre de acuerdo al Índice Nacional de Precios al Consumidor.
Por ejemplo, la calabaza pasó de 22 pesos el kilo a 25; el jitomate Saladet de 23 pesos el kilo, se disparó hasta 90 pesos; el tomate verde de 17.50 pesos el kilo llegó a 25 pesos y el chile serrano de 34 pesos el kilo se cotiza en 49.
Mientras el gobierno de la 4T, no puede controlar el aumento de precios con medidas políticas como gas bienestar, no es suficiente y con el nombramiento de Victoria Rodríguez se alejan del control de la inflación.
Se ve en el panorama futuro un 2022, con un desastre económico, peor que el que dejó la pandemia.















