La diferencia entre una democracia y una dictadura

consiste en que en la democracia puedes votar

antes de obedecer las órdenes.

Charles Bukowski

Víctor Sánchez Baños

La clase política mexicana, de todos los partidos, nunca han entendido el sentido semántico y real de la palabra democracia.

Lo único que hacen bien muchos de ellos es convertir el oxígeno en dióxido de carbono. Sus neuronas, voluntaria o involuntariamente, desconocen que la democracia es un sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes.

Y, esto no es sólo el día de las elecciones, sino siempre. La participación del pueblo, no del encargado sexenal del presupuesto, ante quien caen rendidos a sus pies sus seguidores en turno; a quienes compró su voluntad.

A este gobierno, de la 4T, le gustaba proclamar a los 4 puntos cardinales, que la voz del pueblo se escucharía siempre; dejarían de hablar y tomar decisiones los gobernantes, los potentados, los caciques, los políticos, los partidos y los poderes fácticos.

Pero no fue cierto. Sólo se usan para tomarle el pelo a la ciudadanía. La del aeropuerto, fue una vacilada sin fondo legal. Ni siquiera la Suprema Corte se atrevió a cuestionar la consulta sobre el enjuiciamiento de los expresidentes, ya que era totalmente inocua, ya que si hay un delito cometido por un expresidente debe ser llevado a juicio.

La ley no se consulta. ¡Se cumple!

Los sedicentes demócratas, ahora quieren dar un golpe de Estado a través de la Cámara de Diputados.

Ignacio Mier, aprendió muy bien las trampas priistas y cómo someterse al gobernante el turno. Así lo hizo en su pasado priista y ahora con su presente morenista. Lo hizo con el liderazgo de Mariano Palacios Alcocer en el PRI y Mario Marín en el Gobierno de Puebla. Ahora, es el servidor del AMLO, dándole la espalda al pueblo.

Pero, eso ya será historia. Lo peor es que ahora quiere quedar bien con la Presidencia, llevando a juicio político al INE, porque no cumplieron los caprichos de 2 de sus 15 candidatos a gobernadores.

El administrador de empresas, Ignacio pues, no sabe de leyes. Sabe de caprichos y berrinches. Pero, como tiene la mayoría en la Cámara de Diputados y además la firma en los cheques que les dan de dieta a los diputados, entonces es muy poderosa. Arriba de un ladrillito y con mal de montaña.

El árbitro, nunca es simpático. Siempre queda mal con alguien. Pero, lo grave ahora es que buscan un organismo electoral a modo. Saben que difícilmente lograrán mayoría para la próxima legislatura y por ello, quieren adelantar sus venganzas. Félix Salgado Macedonio y Raúl Morón, no cumplieron con la ley, en sus registros. Así violando la ley, quieren ser gobernadores.

Si los legisladores de Morena y el PT, encabezados por el impresentable Gerardo Fernández Noroña, cumplen su amenaza, como ayer lo promulgó Mier, entonces, estamos a un tris de aniquilar décadas de lucha por la democracia en el país. A nivel mundial, México estará en el ojo de la humanidad, como aquellos amasios del poder y el dinero, pisotean todo con el único fin de perpetuarse en el gobierno.

Traicionar al pueblo es traición a la patria.

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