Los que dejan al rey errar a sabiendas,  

merecen pena como traidores.  

Alfonso X el Sabio  

Víctor Sánchez Baños 

En la política mexicana, el PRI no existe y aspira a ser satélite del gobierno (sentenciado a no tener más el poder); el PAN, es el gritón solitario de la vecindad; Morena, se roba la luz y es pleitero. El resto se esconden en el cuarto del conserje, pero cobran millonadas por hacer una democracia charchina. 

Estamos acostumbrados a ver los mismos espectáculos bochornosos cada año, en estas fechas, en el preámbulo de la aprobación de los presupuestos de Ingresos y Egresos de la Federación, pero en especial la llamada “miscelánea fiscal”.  

Da penita ajena ver a diputados de todos los partidos opositores, cómo exigen cambios en las propuestas fiscales, mientras que los oficialistas, para sacar en hombros a su jefe máximo, el presidente de la República, son capaces de liarse a golpes. El honor del jefe, es el honor del gobierno, de la patria y de todos los héroes, así como de todos los santos celestiales.  

Esta ridiculez se da en el marco de un presupuesto que pasará con la mayoría simple del partido en el poder, Morena, y sus satélites, el PVEM, PT y los gobiernistas trasnochados. Un home run cantado, como diría en la juega beisbolera el huésped de Palacio Nacional.  

Y así lo anunció López Obrador, tras conocer el resultado de las elecciones del pasado domingo 6 de junio. “Ganamos el presupuesto”. Sí, ganaron el presupuesto, para seguir con su política patrimonialista y paternalista.  

No es ninguna sorpresa para quienes seguimos con microscopio el derrotero de la política económica y social del país. No fue por el triunfo de Morena, que fue el partido con más votos en las elecciones legislativas federales pasadas, sino por la alianza de sus partidos satélite, fieles a los premios y cotidianas maiceadas que vienen desde el Ejecutivo Federal.  

Como lo ha anunciado con jactancia AMLO: no le moverán ni una coma.  

Pues claro, la orden del jefe es total y ciega. Por ello, muchas veces me pregunto por qué siempre los legisladores oficialistas defienden hasta con la salea su lealtad para con el que manda… ¿no será que es lealtad con el que paga?  

Soy un reportero experimentado en decenas de batallas legislativas. Como reportero de las guerras entre los gobiernos y los opositores, sé perfectamente que cuando hay interés del gobierno en turno, trata como príncipes a sus diputados (por el asunto del presupuesto) y a los senadores (por aquello de otras leyes que tienen trascendencia nacional o que son reformas constituc