El mundo está lleno de estadistas a quienes la democracia 

ha degradado convirtiéndoles en políticos.  

Benjamín Disraeli 

Víctor Sánchez Baños 

Es impresionante la desesperación del Gobierno de la Ciudad de México ante la falta de dinero. No es suficiente el dinero que regalan para lograr la candidatura de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República.  

El camino lo tiene pavimentado políticamente por el presidente López Obrador, pero hace falta lo más importante: dinero.  

Las elecciones se ganan con dinero… mucho dinero, pero de preferencia ajeno. El propio no se arriesga. Lo caído, caído.  

Esto no lo digo yo. Lo dijo en su momento un político pragmático como el profesor Carlos Hank González, quien fue el priista más distinguido de su tiempo.  

En base a esa estrategia, Claudia se ha dado a la tarea de aumentar el volumen de las arcas para mantenerse como consentida de AMLO para sucederlo en el 2024.  

Y sabe perfectamente que cuando menos otros 6 años lograría continuar su gobierno; sería la sobra tras el trono y eso es lo que aspira.  

Esa “legítima aspiración” la tuvo Carlos Salinas de Gortari, con Luis Donaldo Colosio, pero las fuerzas internas de su propio gobierno asesinaron a su delfín y dejaron a un instrumento del grupo que no permitiría que se prolongara el Maximato, de quien se auxilió, tras la persecución de Zedillo, en Dublín y en La Habana.  

Pero regresemos al tema Sheinbaum y su ambición por llegar a la Presidencia con el activo más valioso que tiene: AMLO y el 35% del electorado. Mantiene enamorado a quienes podrían darle el triunfo electoral para el 2024.  

Ante ello, Sheinbaum tiene la responsabilidad y obligación con su jefe, mentor, guía, protector e impulsor político, de recaudar más dinero para actividades proselitistas en favor de Morena. 

De esa manera, López Obrador tiene el objetivo de evitar persecuciones políticas de sus opositores dentro y fuera de Morena, así como el perpetuar, al estilo de Hugo Chávez, su clan burocrático en el poder.  

En la estrategia, que va en contracorriente a la propuesta que hizo AMLO, está el aumentar el dinero que se perciba vía impuestos. De esa manera tendrá más recursos para regalar efectivo a los ninis, jóvenes que ni estudian ni trabajan. Además, de otros programas que están decorados como apoyos sociales, cuando en realidad es para comprar votos.  

De esa manera veremos, fundamentalmente, en la Ciudad de México, como quedó aprobada ayer la Ley de Ingresos del Gobierno de la Ciudad de México, la persecución de automovilistas que tengan en sus vehículos placas de Morelos u otra entidad en donde no son despiadadas las reglas de pago de tenencia.  

El derecho de tener un coche, es simplemente aberrante y sólo se mantiene en países bananeros donde los gobiernos son autoritarios. En México existe después de la gran mentira de Adolfo López Mateos, que necesitaban dinero para pagar las Olimpiadas de 1968. Puras mentiras de un ocioso lambiscón que formaba parte del entonces secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena.  

Escúchame de lunes a viernes, de 21 a 22 horas, en “Víctor Sánchez Baños en MVS” mvsnoticias.com poderydinero.mx vsb@poderydinero.mx @vsanchezbanos