El odio del contrario es el amor del semejante:
el amor de esto es el odio de aquello.
Así, pues, en sustancia, es una cosa misma odio y amor.
Giordano Bruno
Víctor Sánchez Baños
Un asunto insólito, pero grave, fue el conteo de los votos en la Suprema Corte de Justicia, donde se discutió la constitucionalidad de la Reforma Energética impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
El presidente de la Corte, Arturo Zaldívar, contó siete votos en contra de la constitucionalidad de esa reforma gobiernista y cuatro en favor. Sin embargo, los datos hablan de errores en el conteo.
En contra votaron los ministros Alberto Pérez Dayán, Javier Laynes, Margarita Ríos-Farjat, Norma Piña, Jorge Pardo, Luis María Aguilar, Juan Luis González Alcántara y Alfredo Gutiérrez. En total ocho.
En favor de la propuesta presidencial fueron el presidente Zaldívar, así como Loreta Ortiz, esposa de José Ortiz Pinchetti, funcionario de la 4T y hombre cercano a López Obrador, así como Jasmín Esquivel, esposa del constructor preferido de los tiempos de que AMLO fue jefe de gobierno en el DF, José María Rioboo. El total tres.
Esto cambiaría el dictamen final de la reforma energética de López Obrador y, con lo que se convertiría en anticonstitucional y todo juez tendría la obligación de otorgar amparo de la justicia federal a los que la soliciten en torno a este tema.
Se acabarían los abusos que pueda cometer tanto Manuel Bartlett, como director de CFE, como cualquier funcionario que en materia de energía pretenda acabar con los contratos sin indemnización.
Al mismo tiempo, los juzgadores federales, los ministros pues, en el debate exhibieron todas las fallas de las leyes en materia de energía, en donde no se respetan varias garantías constitucionales como el derecho a un juicio justo. Nadie puede ser privado de sus posesiones o su libertad, así como de sus garantías constitucionales, sin un juicio ante tribunales legítimamente establecidos.
4 GOLPES A AMLO Con este caso, que no fue revisado en la sesión del martes por la Corte y no fue tocado por los ministros para evitar hacer olas políticas o generar malestar del presidente López Obrador.
Esto, a de pesar que las evidencias de que el conteo de los votos fue erróneo.
Pero, este es uno de los cuatro golpes político y judiciales que sufrió el presidente de la República en las últimas fechas.
El más fuerte fue la consulta para revocación de Mandato que no tuvo más del 18% del padrón electoral que acudió al llamado de López Obrador, a participar en su “ratificación”. Esto es considerado una derrota, ya que el 90% de los asistentes fueron llevados a las urnas ante amenazas de quitarles los programas sociales para los más pobres.
Esta sentencia no fue suficiente. Miles de burócratas fueron acarreados en camiones y otros vehículos. A muchos más, les obligaron a mostrar sus pulgares marcados con tinta indeleble para dejarlos trabajar; en especial los empleados suplentes o sin planta.
A pesar de ello, el número de los asistentes fue mínimo y le restó credibilidad al 90% que ganó la encueta en favor de que AMLO se quede hasta terminar su sexenio. Pero, al final de cuentas ese 90%, incluso los opositores, dejaron pasar esa revocación y lo dejaron con una décima parte del espejito de blanca nieves.
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