Miguel Ángel López Farías

Tal vez por qué se trata de un aspecto técnico-jurídico es que no se le ha dado el peso adecuado a lo que ayer se llevó a cabo en el senado de la República y que tiene que ver con poner orden en una de las arenas más inequitativas (me refiero al acceso a la conectividad digital) y por asuntos de modernidad, la delicada relación entre los habitantes de este país y las redes sociales.

Ayer fue aprobada la línea de defensa de las audiencias y/ o consumidores de contenidos – entiéndase todo lo concerniente a lo que sus hijos, nuestros hijos e hijas y los universales ojos y oídos que bebemos de la fuente de redes, los integrantes de la comisión de telecomunicaciones del gobierno federal son ya operativos en las figuras de Norma Solano Rodríguez, Ledénika Mackensie Méndez González, María de las Mercedes Olivares Tresgallo, Adán Salazar Garibay y Tania Villa.

Esta arena tendrá su propia ruta explicativa y los resultados llegarán a manera de la necesaria transformación que un país como el nuestro requiere.

Las virtudes de esto descansan en que primero, llegan mexicanas y mexicanos con enormes credenciales académicas y comprobada experiencia y esto, aunque no lo crea, no fue reconocida por la famélica oposición en el senado, y un par de plumas en medios que muy poco le entienden a esto.

Las cinco personalidades que conforman este organismo, llegan bajo la bandera de una corriente democrática que tiene que ver con el deseo de que en el país no siga siendo una mina explotada, desde el poder fáctico, por solo un puñado de ricos, o que la gran autopista de lo digital, no se convierta en una guerra de misiles o de propaganda de intereses muy ajenos a nuestro país (¿ya se nos olvidaron los mensajes de Cristi  Noam, la secretaria de seguridad de los EUA, quien desde la propia TV mexicana y YouTube amenazo a los migrantes dándoles trato de “criminales “?).

Los derechos de las audiencias tienen que ser replanteados desde la muy sagrada libertad de expresión, pero con la mente muy en claro que vivimos tiempos en donde un mensaje o una campaña puede llegar a ser un arma de destrucción y no en contra del estado, sino de nuestros propios intereses, sino es que con peligro potencial a nuestra soberanía.

Escuchaba con mucho interés la participación de Norma Solano, la especialista hizo mención, de manera didáctica y digerible, del por qué este organismo no podría ser un órgano censor o que pudiese utilizarse para el espionaje… pero el problema, para la oposición no es cuantas veces se les diga o se les trate de convencer de ello, lo terrible es que no reconozcan el hecho de que NO TIENEN más argumentos, es un poco como decirles que no, las vacunas en contra del COVID no fueron para implantar chips en la sangre.

Y aún con las peras y manzanas como base explicativa, la senadora del PRI Karla Guadalupe Zamora repitió la misma pegajosa mentira de que “ahora el estado espiaría, censuraría y controlaría a los medios”.

Lo que sí va a pasar es que muy pronto, la gran mayoría de mexicanos y mexicanas, podrán acceder en regiones remotas a una mejor calidad para sus servicios digitales, accesibilidad, así se llano y democrática es la propuesta y si una familia que viva en la mixteca oaxaqueña, o la lacandona en Chiapas pueda mejorar su acceso a redes sin que se le “muera” la señal, pues eso es justicia social… ¿o como lo toman los “genios” de la oposición y sus voceros?

Y otra de las empanadas, que no puedo dejar pasar, es que a dicho equipo de expertos se les acusa, cheque Ud., de estar relacionados con José Merino… ¿quién es el? Pues uno de los hombres mejor preparados (intelectual y académicamente) y cercano a la Presidenta Claudia Sheinbaum, y decir cercano no es que sea su “compa”, que seguro tiene esa confianza presidencial, sino que desde la Agencia de Transformación Digital ha llevado a cabo una de las tareas más exigentes para dotarle a la República de un traje a la medida para poder bailar en el concierto de naciones que presumen grandes avances tecnológicos, digitales y esas cosas que tienen que ver con el mundo real , pero como es costumbre y siguiendo la sabia conclusión de que a algunos “ningún chile les embona”, pretenden identificar a José Merino como parte de una secta o no sé qué , que ha extendido sus “tentáculos” y ahora controlará la

Matrix por medio de sus “cercanos”… 

El tema no es que Norma Solano, Ledénika Mackensie, María de las Mercedes, Adán Salazar y Tania Villa puedan ser o no poner en su curriculum si trabajaron con Pepe Merino o Steve Jobs, lo bonito de esto es que son tremendamente eficientes, mentes jurídicas y científicas al servicio de México.