Miguel Ángel López Farías

Los invito a revisar la película del México real en lo que va de este sexenio: más de cien mil muertos por la violencia, muchos más que en el mismo periodo de Calderón y Peña Nieto, juntos.

El mayor desastre en el sistema de salud pública generado por recortes presupuestales y una locura llamada “lucha contra la corrupción de las farmacéuticas”, para terminar, dándole contratos a las mismas compañías que “bloquearon”.

Desabasto de medicinas para niños con cáncer.

Feminicidios incontrolables.

Empoderamiento de los cárteles de la droga, sin que uno solo de los grandes capos haya sido capturado.

Nacimiento de la cultura de las narcoelecciones, capitaneadas por morena en el pacífico.

Dudas fundamentadas sobre la operación y viabilidad del aeropuerto Felipe Ángeles.

Crisis sindical en la supuesta refinería de “Dos Bocas “.

Las complicidades de corte criminal y cínica en la tragedia de la Línea 12.

La sospecha de que el tren maya terminará convirtiéndose en un oneroso elefante blanco.

La crisis migratoria en el sur de México y en el tapón humano del norte.

La pifia oficial de la 4T que prometió llegar hasta el fondo de todo con los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

La ruta de quiebre para Pemex como la gran devoradora de recursos públicos.

La burla que ha significado el testigo protegido VIP llamado Emilio Lozoya.

Las sospechas fundadas de que a Peña Nieto jamás lo tocarán, mientras sea presidente López Obrador.

La corrupción documentada de personajes del más alto nivel de palacio (Pandora papers)

El dinero recibido y sin ser investigados de manera seria por la fiscalía, del hermano del presidente, Pío López Obrador.

El manejo inhumano y hasta criminal sobre el manejo de la crisis pandémica, y que tiene en la figura de López-Gatell el rostro del cinismo y arrogancia.

La inexistente rendición de cuentas de este gobierno en el manejo de los programas sociales y su aplicación electoral.

Y la lista puede continuar, este espacio no da para tanto.

Por ello es que ante este listado del México que nos resistimos a ver, del qué el gobierno de la 4T evita a toda costa, es que el gran simulador utiliza recursos de distracción.

Escoge a su adversario del momento, lo coloca en la línea mediática y aprovecha para que se esconda la basura debajo del tapete. 

Solo que en el caso de la UNAM se equivocó, creyó que sería algo con efecto poco duradero, el presidente comienza a perder la agenda y se nota pues la reacción en defensa de la casa azul y oro ya duró más de un fin de semana.

López golpeó la jaula del puma… aguas, la UNAM no es Tabasco. Aguas.