Miguel Ángel López Farías
“Maromas de chango…” así de inútiles, pero vistosas son las piruetas que las corcholatas de AMLO realizan para engordar la idea de que, a ellos, a los de Morena, si se les da la democracia.
Hace unos días vimos y escuchamos el “destape” del secretario de gobernación, Adán Augusto Lopez, a quien “los espontáneos” le gritaron en palacio un “presidente, presidente”.
Más maíz para las gallinas… palomitas para la concurrencia. Este fin de semana los reflectores se dirigieron hacia el secretario de relaciones exteriores, Marcelo Ebrard, quien, para ser francos, es de las mejores cartas que la maquinaria cuatroteista puede presumir, Ebrard bien podría ser el candidato con mejor rostro y empaque, sobre todo, por que llega a los sectores que están molestos por el fraude que ha significado el presidente…
Pero ese es el detalle, que el mandatario no lo quiere en la boleta bajo las siglas de morena pues es, digamos, un poco autónomo, con piernas propias e ideas propias y eso es pecado capital en la religión del tabasqueño. Pensar diferente conduce a la decapitación política. Fin de la historia.
Por ello y recurriendo a el clásico dicho salinista del “no se hagan bolas”, la única figura y real candidata del presidente se llama Claudia Sheinbaum Pardo, aunque ello implique seguir alimentando un extraño amasijó de complicidades entre la jefa de gobierno y el jefe del ejecutivo, danza entre ellos dos con todos los elementos de la relación entre Cesar Borgia y Lucrecia Borgia (recomiendo leer la obra de Mario Puzzo, “LOS BORGIA“).
El presidente Andrés Manuel López Obrador no va a impulsar a alguien que lo primero que haga tomando protesta es corregir todo el desastre que su paso ha dejado, por ello ni Marcelo ni Ricardo Monreal (este último mucho menos) están en la ruta de la designación directa.
En el caso del secretario de gobernación, se trata de un personaje conocido en el sur, pero sin ningún peso hacia el norte del país, un desconocido, sin otro talento que ser un porrista más del presidente, vamos, ni lo de Ayotzinapa pudo resolver.
Del que no se atreven a mencionar en Palacio, del senador Ricardo Monreal, reiteraré lo que en este espacio hemos mencionado, que se trata del político más avezado y con experiencia no solo de este gobierno, sino de toda la carpeta política nacional, este sí, quien en corto y largo, le representa una competencia muy seria a el presidente.
Monreal es rechazado por López Obrador por significar un peso completo, de izquierda orgánica y con dotes de negociador que le darían mayor cuerpo a la idea de la justicia social y combate a la corrupción, pero sin la hipocresía que hoy se respira… por ello, es que Ricardo no va, no por Morena, tal vez por otras vías, con otros frentes.
Las gruesas capas de maquillaje que buscan colocar a el juego de “tapados” y corcholatas es de un uso ranchero, solo aptos para quienes siguen creyendo que López obrador es un demócrata y que sabe respetar reglas y destinos, eso jamás, el presidente tiene mucho que se envistió de autócrata y buscara que se haga lo que él manda. Aunque con ello marque el destino de su partido y gobierno en una monumental derrota en el 24.
Solo que… López obrador de un golpe de estado electoral haciéndose del control del INE y ponga en marcha un monumental fraude, con todo y caída del sistema y consejeros a modo para validar un triunfo de su candidata “Haiga sido como haiga sido”.











