Miguel Ángel López Farías

¿Sobre qué argumentos el gobierno de López Obrador determina que se debe regresar a clases?, ¿Qué base científica, médica o política se funda el mensaje del mandatario para afirmar que los niños y jóvenes estarían mejor en los salones que en sus casas?, ¿Qué fundamento posee la secretaria de Educación Delfina Orozco, para categorizar de que ningún profesor estará en peligro de contagio si se pone al frente del pizarrón? 

Estamos de nuevo ante un acto de fe presidencial, de esos que nos tiene acostumbrados y en el que su Tlatoanica palabra vale más que los informes de especialistas nacionales y extranjeros que confirman que la variante Delta del COVID es sumamente contagiosa y que ha tomado a la sangre joven del mundo como su cliente principal. 

Pero cómo al mandatario sólo le interesa lo que su pelele Gatell le susurre al oído, deberían pasarle las declaraciones del principal epidemiólogo de la Casa Blanca, Anthony Fauci, quien ha lanzado una sería llamada de atención por el incremento de contagios de niños, llenando poco a poco las camas de hospitales en los EUA, una situación que se detona por la precipitación de las clases presenciales… y que ciertamente ha generado que se retome la enseñanza virtual… aquí aplica eso de “cuando veas las barbas de tu vecino cortar“…

El presidente y su esbirro Gatell y ahora una titular de educación están jugando con fuego, retornar a las aulas no solo se antoja como una auténtica imprudencia, sino que afianza el epitafio de que a esta administración le importa muy poco los niños y jóvenes mexicanos… sobra citar el drama de los niños con cáncer y está por demás el desdén por el número de contagios y personas fallecidas durante este invierno cuatroteista.

Los hijos son sagrados, eso deberían saber en los “cuartos de guerra” de la mañanera, la terquedad de regresarlos a clases “llueve, truene o relampaguee” es una de las mayores afrentas que el presidente esté cometiendo en contra de las familias mexicanas.

¿En serio, los y las que desean la candidatura presidencial van a acompañar a su jefe en esta decisión suicida? ¿Sheinbaum va a secundar un regreso a clases en una ciudad que no disminuye en el número de contagios?