Miguel Ángel López Farías

Son poco más de 31 millones de jóvenes en México que van de los 15 a los 29 años, la mitad de estos son económicamente activos, trabajan pues. La gran mayoría no llegan a ganar seis mil pesos mensuales, cuando ganan, pues son, por lo menos 10 millones los que sencillamente no perciben ingresos, colocados en zonas del “ninismo”.

Todos estos chavos y chavas han sido arrojados a bolsas de “apoyos” tales como “jóvenes construyendo el futuro”, una beca que para este año electoral subió a poco más de cuatro mil pesos y amplía su padrón a poco más de un millón de jóvenes más.

Y no se trata de otra de las “fallas” de la 4T, no necesariamente, pues sumamos varios gobiernos, con cada sexenio se les reinventa algún truco, los jóvenes en México no significan desde hace tiempo la prioridad para los gobiernos, aunque, claro, ha tocado a esta administración morenista llevarlos a un limbo mucho más profundo, generando el destierro de las esperanzas de este sector de la sociedad.

Lo que pretendía ser una tabla de auxilio convertido en beca se convierto en un vacuo intento por dotarles de más opciones de trabajo e ingresos, condenándolos a un mundo de subcontratación y aspirinas para calmar la fuerza del cáncer económico.

Cuando el gobierno de Andrés Manuel debió haber construido una de las mayores alianzas con todos los sectores para potenciar al país y echar a andar la maquinaria productiva, “trepando” a los jóvenes como la fuerza más poderosa y creativa, este gobierno se concentró en destruir todo tipo de acuerdos, llevándose entre los “cascos de la mula” el presente y futuro de los jóvenes.

No podemos pecar de ignorantes, el gobierno es la instancia máxima para la creación de todas las condiciones socio económicas en un país y sabemos que, si la iniciativa privada también gusta de “pichicatear” salarios, también existen empresarios que con buenos incentivos y mejores negociaciones podrían mejorar salarios y prestaciones, oportunidades y capacitación a esos millones de chavos que hoy no saben qué hacer con los bolsillos vacíos.

Los jóvenes de hoy están recibiendo una dura lección , un bautizo de fuego frente a uno de los peores gobiernos de la historia, jóvenes que se encuentran en medio de todo tipo de metrallas ideológicas, que no son ni “fifís “ ni “chairos “, jóvenes que en el interior de la República o de las grandes ciudades ven como la pandemia se está llevando a sus padres o abuelos, que no escuchan otra cosa que justificaciones mañaneras, tentados a ser parte de esos ejércitos en donde por unos miles de pesos se arrojan a las vacantes del crimen organizado.

Jóvenes que están viendo pasar sus años hundidos en la pobreza, buscando los 20 pesos para la recarga del celular, esperando el aguinaldo del papá o la tanda de mamá para comprarse tenis. Jóvenes excluidos de los que, desde la izquierda, la derecha o de las hipócritas geografías políticas prometieron ver por ellos.

Jóvenes que sueñan con pertenecer a algo, absortos en redes sociales en donde sean parte de esos clanes… a estos chavos se les debe decir la verdad: su gobierno les falló. Su voto no los rescató, su presente, como pocas veces es responsabilidad totalmente de ellos, porque los adultos, en muchos sentidos les hemos fallado.  

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