Miguel Ángel López Farías

El porcentaje de mexicanos que han perdido la vida por el COVID y que guardan relación entre el nivel escolar y éste hecho no es menor, poco más del 70 por ciento de los mismos no concluyeron la primaria, debo ser cuidadoso para no encasillar un asunto delicado como los fallecimientos con el nicho de la falta de preparación escolar, pero no sé puede ser ciego ante esto, pues la calamidad se cierne en un mundo de mensajes en donde para un grueso de la población ha bastado con que el presidente indique o sugiera desde un principio la inutilidad del uso del cubrebocas o algo peor, eso de no dejar de salir y acudir a restaurantes.

Acostumbrados en México a hacer casi de manera indudable de la voz Tlatoanica del presidente en turno es que se encaminó desde las primeras horas de la llegada del COVID hacia una ruta de irresponsabilidades, pues mientras en el planeta se iban dando ejemplos de la peligrosidad del bicho y las primeras medidas de contención tan elementales como el uso de pruebas rápidas y el aislamiento y de manera comprobada con la utilización de cubrebocas, aquí, el presidente adoptó el camino de un sutil desprecio ante la amenaza covidiana, tan es así que nos llevó meses valiosos para que se aceptará en los niveles de salud federal lo del protector en la cara, las señales mostradas en todas las mañaneras, con un jefe del ejecutivo instalado en campaña para no darle la razón a sus adversarios ha sido uno de los resortes fundamentales para que muchos mexicanos concluyan que el Sr. Presidente tiene razón y que no hay de qué preocuparse en una confirmación de la mexicanísima tradición del «a mí no me pasa nada».

La ignorancia cuesta mucho, el creer en los milagros provenientes de aquellos que se rodean de luces y pirotecnia hace mucho daño, y ojo, nadie está señalando que un presidente como el nuestro se levante por las mañanas pensando en cómo fregar a los mexicanos, tal y como sentenció Peña Nieto, pero en un mundo en donde los mensajes son todo, no deja de doler el que miles de seres humanos hayan perdido la vida por qué no fueron bien protegidos o sencillamente no creyeron en este jinete apocalíptico pues nos resulta muy doloroso.

La ignorancia nos ha dado una de las lecciones más dolorosas y peor aún, no sabemos en donde parará todo esto… todo por el que hombre más poderoso de México determinó escribir: mi reino bien vale un cubrebocas.