Miguel Ángel López Farías

Estamos a tres meses de concluir este 2019, el mundo gira muy rápido y lo que debería cambiar sencillamente no cambia, provoquemos un flashazo de lo surrealista que es este país, cinco picotazos en uno, como botones en un tablero para radiografiar la ridícula condición de país aspiracional, el que busca una mejor narrativa pero que se niega a abandonar los círculos de infierno de la mediocridad.

Solo cinco renglones para cubrir la cuota de nuestro pesimismo primer picotazo.- un hombre como Bartlett , creado en el sistema, fiel a la máxima de que un político pobre es un pobre político ha adquirido piel de teflón, y no por el, sino porque su jefe le ha montado todo un aparato de protección. Bartlett, señalado por acumular propiedades o negocios es la ficha contraria al discurso de la 4T.

¿Y si fuera al revés? ¿Si este gobierno fuese priista y dicho funcionario actuará de la misma manera? ¿Hasta dónde se escucharían los gritos del partido de Morena ante tal caso? imaginemos por un momento si el presidente se llamara José Antonio Meade y su director de Luz y Fuerza estuviera metido en este ajo, solo imagine de lo que estaríamos hablando.

Segundo picotazo.- hace unos cuantos días, un par de sujetos asesinan a varias personas en la colonia Doctores, son detenidos por la policía, los agarran con armas, son identificados, son presentados ante el MP, un juez los deja libres, el cargo fue “resistencia a la autoridad”, el silencio de la procuradora y el jefe de la policía es notorio, ¿de qué tamaño es la corrupción en los cuerpos policiacos? ¡Acertó! del tamaño de la incapacidad de las autoridades de la ciudad.

Tercer picotazo.- sea por el tema de los feminicidios, o por el aborto, porque no encuentran a los 43 y por lo que sucedió el dos de octubre, las marchas en la Ciudad de México son el escaparate para destrozar, vandalizar, robar, agredir a los que se atraviesen, es la anarquía pura, los ciudadanos, los propietarios de un negocio deberán soportar resignadamente la inacción , el abandono de las autoridades, eso si, para que no nos asustemos, se ha convocado a aquellos “buenos” manifestantes a que hagan “la chamba” de los granaderos y formen cercos para aislar a los esbozados, a los agresivos, quienes con piedras y bombas molotov, seguramente, “harán caso” de portarse bien y se irán a sus casas a ver por la tele como termina todo.

Cuarto picotazo.- lo que le funciono al presidente cuando fue jefe de gobierno en la Ciudad e inauguro una manera ingeniosa de comunicarse y ganar los micrófonos, es hoy un ejercicio desgastante, insulso y por demás circense conocido como “las mañaneras”, un ejercicio que pretendió fijar una ruta de difusión del mandatario, similar a los tuits de Trump, pero aquí, a la mexicana y que se han convertido en un desfile de preguntas de los medios que son todo menos incómodos, que acompañan el menú de la presidencia sin mayores preocupaciones.

Quinto picotazo.- México es el único país que retoma lo retro para vender gasolinas, ¡Qué bonitos se van a ver los despachadores de magna y premium vestidos como en los años 40 y 50! muchas selfies para mostrar de que le pusimos 200 pesos al tanque del auto en una de las gasolineras del recuerdo.

Cuanta nostalgia, y cuantas ganas de que en el paquete de propuestas creativas también incluyan los precios del combustible de hace cincuenta años, cuando costaba centavos y los niveles de vida eran dignos para todos y lo mas alarmante no eran los cuerpos desmembrados, sino las poquianchis. Ahí les dejo esta galería de cinco temas, todos tan nuestros y tan kafkianos.

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