Miguel Ángel López Farías

No es un tema de intolerancia, no es por visceralidad presidencial, el INE, tal y como se encuentra, le estorba.

Seamos precisos, ¿Debemos creer que al mandatario López Obrador no se le tocará una vez que haya concluido su presidencia? ¿Dígame usted un rubro en el que se pueda amparar y decir que la historia lo habrá de salvar? Ni López Portillo acumuló tantos cadáveres en el closet…

¿Qué blindaje ocuparía Andrés Manuel para ser absuelto del desastre cometido? Seamos serios y apelemos al sentido común, ¿Debemos creer que la protección será eterna y que se olvidarán los cochineros de Dos Bocas, de los enfermos con cáncer, de lo del AIFA, de la permisibilidad al narco- algo que brotará cómo aguas podridas de las alcantarillas en la figura de Mario Delgado y una recua de narco gobernadores? 

El presidente está urgido de la protección transexenal y todos, pero todos sabemos quién se lo puede otorgar, una figura que está hecha a su imagen y semejanza y quién habría de brindarle no solo protección sino una especie de continuidad en algún cargo honorario (no se ría , también lo han planeado) ¿Qué le parece el nombramiento de «padre de la transformación nacional”? 

Si el proceso electoral del 24 arrojara un atisbo de riesgo a perder el poder, el mandatario y su primer círculo jamás permitirán apuestas o dudas, está en su naturaleza el ganar con el dinero de quién sea y con las mañanas que se permitan, pues está en juego el ir a parar a la cárcel, o alguno de sus hijos, esto es real y en palacio lo han sopesado, información tienen y de sobra sobre las carpetas de investigación de Washington, tan es así que López Obrador pidió al fiscal Gertz Manero estudiar los escenarios de posibles denuncias en contra de los hijos de Andrés Manuel, de hecho, rutas de exilio se han hablado muy por lo bajo en palacio nacional.

Entendamos que el control del INE por parte del presidente es de vida o muerte, si el instituto se muestra sólido, tal y como viene ocurriendo con la SCJN, cómo ha sucedido con la UNAM, el INAI, y un puñado más de organismos, el mandatario vería correr peligro esa estrategia para obtener impunidad.

El INE debe ser defendida sin lugar a dudas, el plan B es una pequeña trepanación que pretende hacer mucho daño, que los árbitros no hagan su papel, que los votos sean contados y controlados por alquimistas cómo Manuel Bartlett y una caterva de mañosos.

El INE es el juez a defender, para que el mayor antidemócrata de este país no adquiera un cheque en blanco para el 24. Así de sencillo es el juego.