Miguel Ángel López Farías 

Cada que nos suben los impuestos recurrimos a burlesca figura de Antonio López de Santa Ana Pérez y Lebron ,”el quince uñas”, la referencia aquella que dictaba que se cobraría impuestos por cada rueda de carreta, ventanas o perros no fue un chiste, el xalapeño veía en este tipo de tributaciones una manera rápida de sostener a su caro Ejército. 

Hoy, que en la Cámara de Diputados, los señores de Morena lanzan la suicida iniciativa de cobrar más impuestos a los concesionarios de redes y telefonía celular, o sea, nos viene un “santaanazo” que golpeará a todos, pero todos los mexicanos, pues cómo es bien sabido, con excepción de los niños de cinco años para abajo, los mexicanos, todos, traemos un equipo móvil, tanto como traer una estampita en la cartera, los celulares y su uso como fuente de conexión se convierte en la gallina de oro para un desesperado gobierno qué nomás no le salen las cuentas. 

Pero más allá, en estos tiempos en donde el uso de la internet es principal valor de la canasta básica en los hogares, dada la necesidad de su uso en eso de las clases virtuales, pues resulta un contrasentido hacerles “mano de puerco” a millones de hogares en donde la compu es el salón de clases, resultando un insulto para la lastimada economía doméstica. 

En serio que los de Morena están instalados en plan suicida (¿no vieron las noticias de este fin de semana en donde los aplastaron en Hidalgo y Coahuila?), atreverse a meter una banderilla en la espalda de los mexicanos a través de un incremento a el uso del espectro radioeléctrico, pensando que las compañías proveedoras de internet o celular absorberán el costo de casi 6 % es una inocentada, pues como sabemos, seremos usted y yo los que pagaremos más por el uso de dichas redes. 

Pero ahí le va, la propuesta original del presidente era que el incremento quedará en 56 por ciento, o sea, si su recarga de 20 pesitos le iría rindiendo menos del 50 porciento, pero no existió bálsamo, los diputados de Morena se salieron con la suya, mal el cálculo para estos miembros de un partido que vive una pesadilla interna, que va de la mano de las equivocaciones presidenciales, que no se asume como defensora del “pueblo bueno”, que en la práctica coloca más “clavos ” a la tumba de lo que ya no es ni por mucho el “espíritu de la transformación o de su fallida revolución social”.  

Un incremento del uso del internet es una salvajada, un sinsentido, una bofetada para muchos y más para los sectores que viven al día. Fallaron de nuevo los de Morena y sus lacayos, tanto que deberían haber aplicado un razonamiento tan sencillo de que “si la educación debe ser pública y gratuita, ¿por qué el internet no?” 

Esto como medida extraordinaria en tiempos de COVID y de clases en línea… pero no. ¿Será que está en su naturaleza, los de Morena, perder? 

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