Miguel Ángel López Farías

Una breve historia para aclarar la histeria. La última visita de AMLO a Washington imprimió un solo párrafo: detener a como dé lugar el poder de los cárteles y la incontenible violencia.

Atrapado en sus propios errores y laxitudes (por no decir complicidades) el mandatario mexicano no tuvo de otra que escuchar el reclamo de kamala Harris, vicepresidenta de los EUA, misma que le entregó la carpeta de localización de Rafael Caro Quintero. El resto de la novela ya la sabemos.

Frustrado y enfurecido, López Obrador, regresó con cajas destempladas y con una sola instrucción: arreglar el desastre provocado por el mantra de “abrazos y no balazos”. Por ello, no es casual que les metiera el acelerador a temas como la guardia nacional y tener que deglutir sus propias palabras de que en regresaría al ejército a los cuarteles.

De ahí llega la cascada, un tanto ansiosa, de ir en búsqueda de la vacuna antiviolencia y que no es otra que la misma que aplico (con malos resultados) Felipe Calderón… más militares, más acción de armas en contra de los criminales y por ende lamentablemente, más muertos.

AMLO, sin más opciones, busco a su enemigo de moda, Alejandro Moreno y por medio de puentes de Bucareli, solicitó darle avance a su agenda castrense, claro, esperando que Alito y sus muchachos del congreso, dieran luz verde para que los soldados continúen haciendo lo que hacen desde hace 20 años, ser el muro más eficaz (pero sumamente expuesto a el cáncer de la corrupción) en contra del otro ejército de malos, el de narcos y sus sicarios.

La historia no nos engaña, la Casa Blanca mete presión a su vecino del sur y el de aquí, quien dice ser distinto a los de antes, termina haciendo lo mismo y peor que los de antes.

Pero sin ánimo de señalar más culpables , la única realidad es que a este sexenio le queda muy poco, que fracaso en la estrategia (¿cuál?) y que tras el manotazo (y otras amenazas muy personales) de Joe Biden y la DEA , es que hemos visto lo de un cambio de señal del a mandatario y un reposicionamiento de su archirrival Alito, dando un giro en toda su estrategia de trompones y patadas… bueno, hasta Layda anunció un pase a comerciales en su bizarro programa de filtraciones y espionaje del martes del jaguar.

Los halcones de Washington dicen “ya basta”, AMLO se traga las promesas de campaña, Alito recibe la cuenta de protección, los soldados seguirán salvando la tarde y los narcos cargan sus armas… preparémonos, viene más sangre, más violencia y un juicio de la historia para cada embaucador.