Miguel Ángel López Farías

Las grabaciones telefónicas hechas al fiscal Gertz Manero son la “marca de la ganadería” de la 4T, comprueban el nivel del agua en Titanic de lo que prometía ser el glorioso proyecto de transformación…Gertz Manero (quien no debería continuar en el cargo) ha demostrado para que llegaron al poder: vivir la borrachera de la presidencia, para indigestarse de locuras como abyectos “servidores de la patria”.

Desde el 2020 (lo denunciamos desde entonces en este especio) Gertz Manero, ordenó meter presas a Alejandra Cuevas Moran (su sobrina) e hija de su ex cuñada Laura Moran Servín de 95 años (dos mujeres mayores de edad en prisión) a ambas las acusó de la muerte de su hermano Federico Gertz, en algo que apesta a venganzas familiares y con sospechas de que el todavía fiscal estaría tratando de callar a la familia de su ex cuñada por una serie de cuentas bancarias secretas propiedad de don Alejandro, (igualito que un capítulo de los “ricos también lloran”).

A pesar de tales hechos, el presidente se dedicó a defender a su fiscal y recurre a culpar a “los conservadores” de las filtraciones de los audios, sin contemplar que esta defensa lo hace cómplice de un acto de abuso de poder y más allá, de la tosca manera de prostitución del sistema de justicia en el país.

El mandatario sigue pensando en que una “golondrina no hace verano”, cuando la mayoría de los mexicanos observan “las parvadas” de casos en que la impunidad es el color distintivo de la casa cuatroteista.

Claro está, que lo de Gertz Manero sirve para que el mandatario refuerce la narrativa de su “psicodélica” guerra entre conservadores y liberales, mientras oculta el caso de su hijo José Ramón y los comprobados conflictos de interés entre Pemex y contratistas beneficiarios de los López Beltrán, solo que el presidente ha entrado en un laberinto sin salida, infestado de escándalos que van escalando, sea con quien fuera su súper asesor jurídico Julio Scherer y el “coyotaje” de cuello blanco entre despachos o bien, sea por el lado de desquiciados gobernadores como el de Veracruz y su mafioso estilo de hacer a un lado a sus enemigos.

Conforme pasan los días, este gobierno se va asfixiando entre vapores de inmundicia, incapaz de reconocer que no supieron cómo hacerlo, “enconchados” en repetir que todo es culpa de los de antes, y claro está que algunos, los fundamentalistas, convertidos en “la barra brava” de la tribuna se niegan a ver el marcador del partido.

Aún faltan dos años y pico de este gobierno, muchos más casos como el del fiscal o la corrupción de la familia presidencial habrán de surgir, nada apunta a que esto vaya a terminar bien y sin ánimo de sonar inocente, ¿Alguien se atreverá a decirle al presidente que están por tocar fondo y que junto con él, millones de mexicanos ?