Miguel Ángel López Farías

Gatell no es bien visto por Claudia, aunque existe civilidad política, en el primer círculo de palacio nacional saben que la doctora nomás no traga a el doctor.

La ex jefa de gobierno de la CDMX tuvo razón al ver con el rabillo del ojo a Gatell, todo comenzó en los primeros días de la pandemia y el manoseado asunto del cubrebocas.

¿Recuerda id a Gatell, quien de manera abyecta y poco técnica, urdió un discurso de corte criminal al minimizar la peligrosidad del COVID 19? Mientras que Sheinbaum grababa spots enviando un mensaje más sensato sobre el uso del cubrebocas y evitar saludar de mano o beso, en las reuniones de gabinete fueron memorables los reclamos de la doctora a Gatell por la manera en cómo el doctor quería enfrentar la crisis más grave de la humanidad.

Al presidente no le gusto que ella le llevara la contra al médico estrella de las mañaneras, Hugo López Gatell, fue cuando doña Claudia tuvo que apechugar.

Este y otros raspones se dieron entre los dos poderosos funcionarios de la 4T.

Hoy, López Gatell es » aprobado» por AMLO para que busque la candidatura a la jefatura de gobierno de la CDMX, un acto que posee la carga de un destape presidencial. Pero que se estrella con el otro destape, el que diera la poseedora del bastón de mando en la figura de Omar García Harfuch. ¿El todavía presidente López Obrador quiere con este guiño, imponer a el rostro de los mayores desastres humanitarios en México por su terrible manejo de la pandemia?

¿O solo es una más de sus jugadas para recordarle a quien quiera entenderlo, de que él es quien manda en esta y en otras decisiones?

Claudia ha colocado su apuesta en quien le ha dado resultados en materia de seguridad, García Harfuch, todo indicaría que el ex jefe de policía no tendría mayores dificultades para llegar a palacio de ayuntamiento pues de la oposición no podemos más que reírnos.

¿Choque te decisiones? Ese es el tufo que pesa tras el anuncio del mandatario.

Ahora bien, el que López Obrador haya dado de alta a el doctor muerte (así se le conoce a Gatell debió haber confundido a su rebaño.

Para muchos en ese partido, la parte crítica, Gatell les significa uno de los negativos más espesos de la 4T, pues no se borra de la mente todo aquel veneno que lanzó cuando acuso a los familiares de los niños con cáncer de ser promotores de un golpe de estado.

Ni las estupideces que soltó al asegurar que el COVID no era tan peligroso y que no se llegaría a los 60 mil muertos, Gatell no podría defenderse en un debate ni en una entrevista. Su boca lo desacredita.

Gatell no tiene nada que ofrecer a la capital, más que el milagro de unificar a la gran mayoría, pero en su contra. Por el contrario, Harfuch es una de las cartas más seguras para que morena continúe en el poder en tierras chilanga.

Harfuch ha mostrado, sin lugar a dudas, mejores resultados que López Gatell, quién debería estar siendo rodeado por abogados, ya que le esperan montañas de demandas en tribunales nacionales e internacionales por su irresponsable actuar durante la pandemia y el desabasto de medicamentos… ¡ah! Y la sospechosa compra de vacunas, negociazo que habrá de salir muy pronto a la luz.

Su sorpresiva reaparición no debería ser calificada como un mal chiste o una ocurrencia, deberíamos estudiar sobre que acto perverso pudiese estar ocultando el mañanero destape.

¿Será que se cumple lo que aquí advertimos de que López Obrador le daría el bastón de mando a Claudia, pero solo el bastón, así, ¿Sin mando?