• Algunos morenos buscan a la IP, pero el tlatoani los rechaza y agrede 

Miguel A. Rocha Valencia 

Con qué cara pide Alfonso Romo Garza a industriales “no abrir más frentes” de confrontación con el tlatoani tabasqueño, si es éste quien todos los días busca pelea lo mismo con ex presidentes que gobernadores, demandantes de medicamentos, mujeres ultrajadas, padres de desaparecidos, científicos, intelectuales, medios de comunicación, periodistas, empresarios nacionales y extranjeros, así como todo aquél que se atreva a disentir, aunque sea de su gabinete o partido. 

Tal vez el empresario y jefe de la Oficina de la Presidencia no se atreve ya a pedirle a su patrón por miedo o inutilidad, que se modere, deje de usar las mañaneras y el poder presidencial para agredir a otros incluyendo a partidos de oposición, a los de “antes”, los de la derecha, neoliberales o conservadores. 

Y aunque la petición fue ante industriales parecía enviar mensaje al oráculo de Palacio Nacional advirtiéndole que “luchar contra corrupción no se contrapone a generar confianza; cambios con diálogo; mirar hacia adelante; hacer un gobierno más eficiente, y seguir con acuerdos”. 

Al igual que otros personeros de la 4T, sabe que sin la iniciativa privada México no saldrá del hoyo, máximo cuando persiste la contracción de la inversión a raíz de la determinación de cancelar el Aeropuerto Internacional de Texcoco, lo cual derivó en desconfianza nacional e internacional en un solo personaje: Andrés Manuel López Obrador, a quien se le da hacer consultas para burlar la ley. 

Tan es así que, desde el segundo trimestre de 2018, o sea al inicio de la actual administración, el PIB mostró tendencia a la baja, cumpliéndose seis períodos de caída, la cual se acentuó con la pandemia para llegar a menos 2.2 por ciento a mediados del presente año. La demanda cayó 5.5 por ciento. 

En ese escenario, la inversión privada registró un retroceso, llega, pero no a macroproyectos donde estaban programados miles de millones de dólares y que se cancelaron o quedaron en suspenso por la ausencia de políticas favorables no obstante que el marco legal garantiza estabilidad. Sin embargo, otra vez, en una mañanera, López desestima las consideraciones empresariales nacionales e internacionales y además de las instituciones y la ley, mandó al diablo a las inversiones por considerarlas “gandallas”. 

Total, que Alfonso Romo y otros como el líder de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, se dan de topes, pues de nada sirven sus intervenciones y llamados a los empresarios para que apoyen la recuperación económica del país. Ellos no mandan sino el caudillo de Tepetitán, quien desolló, como es su costumbre, las cinco recomendaciones que hicieron los industriales para salir del hoyo económico-financiero, que por lo visto se hará mayor. 

Porque si los de “antes” utilizaron la inversión privada para cubrir lo que se robaron, los de hoy encabezados por el profeta macuspano dejarán sin obra al país, porque el poco dinero se irá a los programas clientelares con 700 mil millones de pesos, además de decenas de miles de millones a un Pemex que reportó un incremento en su deuda del 26.6 por ciento para ubicar su débito en “sólo” dos billones 476 mil millones de pesos al cierre de septiembre. 

Claro, habrá dinero para las obras de los militares tanto en el aeropuerto de Santa Lucía, la laguna-refinería de Dos Bocas y el trenecito yucateco. De ahí en fuera, la IP le entrará tímidamente a 13 proyectos para invertir poco menos de 300 mil millones de pesos, algo así como la vigésima parte del presupuesto de ingresos para 2021. 

Sólo como dato para quienes aseguran que Pemex obtuvo ganancias, apuntaremos que, a diciembre del año pasado, la paraestatal acumulaba una deuda de un billón 983 mil millones de pesos. Y es que, ante la falta de inversión, tomó deuda, cayó producción y se encarecieron sus créditos en dólares. 

En cuanto a lo político, luego del seguro berrinche que le causó que los gobernadores le aceptaran el reto de hacer consulta sobre el tema económico del pacto federal, como le ocurrió también con el de FRENAAA cuya promesa no cumplió, bajó el tono de confrontación y pasó a uno más o menos conciliatorio, pues vio que seguramente perdería. 

Esperemos que en su cortedad el tlatoani sepa que quien divide, confronta y desoye es él y no los otros como los gobernadores, empresarios o grupos sociales que le piden diálogo y no se los da porque tiene otras prioridades como atender a la mamá del “señor Guzmán Loera”. 

Hablando del Chapo y la liberación de Ovidio Guzmán, hay un hilo conductor entre los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, los Rojos, “El Carrete” y el Cártel de Sinaloa. Habrá que estar al pendiente. 

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