Miguel Ángel López Farías

Cinco picotazos furtivos, solo cinco:

Uno.- el presidente de México vuelve al mismo diagnóstico, “estamos dedicados por completo a este asunto, pero lo dejaron crecer mucho, hubo estrategias equivocadas queriendo enfrentar la violencia con la violencia”.

Ahí está la reflexión, como sobadita ante la masacre de Aguililla, Michoacán, AMLO vuelve a machacar con lo que se hizo en el pasado, todos lo tenemos claro, los que antes estuvieron fallaron, pero el que llega lanza “fuchilas y guácalas” en contra de los sicarios, para rematar los exonera con que los narcos también son pueblo, los asesinos tiene permiso de pasearse por esta su casa y ya no hay veladoras que alcancen para rezar y pedir que desde el cielo venga la respuesta, porque aquí, en la tierra, no se ve claro.

Dos.- los de la Coparmex comienzan a acariciar sus cuchillos, ya advirtieron que la nueva era de terrorismo fiscal ha llegado, la ley que compara el uso de facturas falsas con delincuencia organizada y eso los trae molestos,  son patrones y si desde el gobierno los aprietan comenzarán a despedir trabajadores…¿porque Hacienda insiste en mandar a la informalidad a miles de empleados que hoy, como sea, pagan impuestos en sus empresas?

Tres.- se lee en los diarios de hoy: “maltratan a brasileños en aeropuertos del país”. Fue en estos micrófonos de “en la noticia ” de ABC radio 760 am en que se trató el caso de una joven venezolana y su hija detenida una semana en el AICM, las autoridades de aquí sencillamente no le permitían viajar a Francia bajo el argumento de que la aerolínea sobrevolaría por espacio de los Estados Unidos.

Hicimos la presión suficiente y la mujer e hija pudieron llegar a su destino, misma historia se repite con los hermanos de Brasil los cuales son sujetos a condiciones inhumanas, vejaciones y humillaciones por parte de los de migración, ni dudarlo, somos los cadeneros de Trump, los que hacemos el trabajo sucio para que el güerito de la Casa Blanca no se enoje con nosotros y el silencio en las mañaneras lo confirma y Trump sabe, porque lo sabe, que basta con un twitter para que el de Tabasco se aplaque.

Cuatro.-  dicen en el gobierno de la ciudad que los granaderos ya no existen, pues ayer, un grupo de elementos policíacos muy parecidos a ellos, acompañados de sujetos de civil, desalojaron un edificio de la colonia Alfonso 13 ocupado por 23 familias, los vecinos se enfrentaron a golpes con estos sujetos, las imágenes de dos niñas golpeando con sus mochilas escolares a los escudos de los uniformados deja en claro que nada ha cambiado en esta 4T chilanga , llama la atención los niveles de furia de muchos de los ciudadanos, la acumulación de rencor por sentirse traicionados por quienes habrían de protegerlos, y no hablo de los polis con trajes de robocobs, sino de los que llegaron al gobierno afirmando que comenzaba una nueva era, una de felicidad y progreso.

La frustración sigue creciendo sin que en ayuntamiento detecten que ya ni Mancera demolió su bono democrático tan rápido.

Cinco.- Y mencionaré algo que para algunos ex trabajadores de la ciudad de México se ha convertido en un drama, en el metro llegaron los de Morena, está bien, ellos ganaron, pero en el afán de “parecer diferentes”  barrieron con muchos trabajadores que acumulaban experiencia y conocimiento para tareas que iban desde lo técnico hasta el terreno de las auditorias, los corren, pero no los liquidan, cuando la ley habla de lo contrario, los mandan a la calle y que ellos se rasquen para ver como dan de comer a sus hijo.

Pues lo que tanto les gusta en el discurso de que son honestos y saben cumplir con las normas se cae a pedazos ante la miseria en las conductas de quienes deberían firmar por un pago justo, el real y no las migajas que les arrojan, así pues, suman ya varios padres, madres y ex trabajadores días y días sin recibir respuesta, endeudándose para el kilo de tortillas y huevo… nunca fueron corruptos , nunca abusaron de sus cargos, su único pecado ha sido no ser parte del grupo de cuates de la directora del sistema, la arrogante Florencia Serrania, por cierto, protectora de empresas de limpieza en el metro que son lo más parecido a haciendas pulqueras, explotadoras de ancianos limpia chicles.

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