Miguel Ángel López Farías

Desde febrero el presidente viene el picada, los escándalos de la “casa gris” de su hijo José Ramón López Beltrán, en ese mes la encuesta de EL FINANCIERO, de los documentos más serios que podamos encontrar, marco un 54% de aprobación y aunque en la oficina de propaganda de palacio se lanzaron a “cucharear” las gráficas por medio de las “casas encuestadoras“ favoritas del sexenio, consulta Mitofsky y parametría, hicieron lo suyo e inflaron a su cliente por arriba del 60 y tantos por ciento, en realidad el agravamiento de la popularidad del mandatario no pudo recuperarse…

Sabemos que, en el despacho presidencial, donde rondan las prácticas más fieles a el espionaje y acciones sucias al estilo de la KBG, les ha venido pesado en la línea de flotación el que las gráficas de aceptación del mandatario sigan desplomándose y que el rechazo se manifieste en que, siendo un activo electoral importante, de requiera de mayores inyecciones de dinero (cientos de millones) para mantener los triunfos en la bolsa.

El desgaste natural de la figura del presidente ya no es solo porque comienza la marcha hacia la puerta de salida sexenal, sino porque la carga de fracasos en materia de seguridad y economía se han dejado sentir en la sociedad mexicana, una que hasta cierto punto se mostraba indiferente ante la agenda bufonesca de las mañaneras.

Ya no es así. La mordida de la realidad comienza a cobrar factura en la anhelada aceptación del presidente, números que reflejan y arrastran a las corcholatas, a una de ellas sin más.

Documentos que han circulado en manos del famoso y muy tenebroso Andy ya ponen los focos rojos, el presidente cae y la constante no se detiene… entra en acción la pirotecnia y varios trucos. Y esto apenas comienza y de ellos habremos de irle contando.