Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

Vienen las repercusiones a la guerra sucia que ha emprendido Layda Sansores contra Alejandro Moreno y no es que se trate del presidente nacional del PRI sino la serie de ilícitos que ha cometido la campechana.

La diputada federal Ana Lilia Herrera declaró que las mujeres no están dispuestas a regalar la comodidad de su silencio a nadie y menos a otra mujer, después de que Sansores hiciera pública la existencia de presuntas fotografías sensibles de diputadas del PRI.

Ya antes la exalcaldesa de Álvaro Obregón había orquestado una campaña contra Alejandro Moreno en base a grabaciones de audio ilegales y que anticipó a incondicionales de AMLO para que la reforzaran en redes sociales. La mexiquense Ana Lilia Herrera anticipó que denunciará penalmente a la gobernadora de Campeche, por revelar la existencia de presuntas imágenes y fotografías de legisladoras desnudas.

La diputada federal priista estimó que se trata de una auténtica bajeza que Sansores, en su calidad de gobernadora y de mujer, haya sido quien “deslizara” la información sobre las fotografías.” “Eso describe a quien lo hace. Qué lamentable” declaró Herrera al señalar que han difundido fotografías de los rostros de legisladoras del PRI en muchos casos desnudas.

“Por supuesto que no estoy en esas fotografías. Hay aprovechado, porque por supuesto que esto es una campaña política, han divulgado las fotos de muchas compañeras y ellas están circulando”.

Si por parte de Alejandro Moreno se han detectado delitos y se pueden comprobar, esto debe ser bajo actuaciones legales ante las autoridades correspondientes y no en las redes sociales y medios de comunicación. Sansores ha disminuido más su reducido prestigio atacando a sus adversarios de una forma insultante y grotesca. Su padre y ella fueron en su vida beneficiados por la actuación del expresidente Echeverría.

Carlos Sansores Pérez inició en la política magisterial, desde donde fue escalando posiciones hasta llegar a ser senador por su Estado y más tarde gobernador.

No terminó su periodo porque seis meses antes fue postulado como candidato a diputado federal, llegando a presidir la Cámara de Diputados debido a su cercanía con el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez quien lo impulsó para ser designado presidente nacional del PRI ya bajo el gobierno de José López Portillo.

En este cargo era visto como un echeverrista infiltrado en el nuevo gobierno, junto con otros personajes como el secretario de Educación Porfirio Muñoz Ledo y el líder de la Cámara de Diputados Augusto Gómez Villanueva. En esa cuna de seda, bajo la cobija de Echeverría se formó Layda.

“El Negro” Sansores como era conocido en el mundillo político,
tuvo muchos enfrentamientos públicos con el gobernador de Yucatán Carlos Loret de Mola Medís.

Layda, su hija, fue senadora del PRI y traicionó sus raíces al venderse al PRD buscando cargos políticos, entre estos la gubernatura. Lo hizo por el PRD, por Convergencia, por Movimiento Ciudadano, por el Partido del trabajo y por último en Morena. Los más severos críticos a eso no le llaman solamente incongruencia sino ser mercenario.

Hoy la gobernadora no muestra decoro. No se respeta a ella misma y menos a los demás sin importar biografías o géneros. Su trayectoria como legisladora fue manchada por abusos del erario en cuestiones estrictamente personales con gastos de 700 mil pesos en la compra de muñecas, almohadas, electrodomésticos, ropa, tintes y artículos de belleza.

Sansores argumentó que todo fue adquirido con su salario. También destacó públicamente por su antagonismo con Amalia García. Más tarde, ella, Layda promovió el voto útil para que ganara Vicente Fox la presidencia.

En pocas palabras de traicionar su origen, comerciar políticamente hoy se dedica a desprestigiar a través de grabaciones por lo menos no autorizadas por quienes ahí aparecen. Hoy la gobernadora se arriesga a enfrentar una denuncia penal por parte de la legisladora Ana Lilia Herrera.

Layda ha perdido la dignidad, la clase, los escrúpulos que deben distinguir a un gobernante que recibe un salario de los contribuyentes para trabajar no para emprender venganzas políticas para quedar bien con su patrón el presidente no con los campechanos. Hay tiempos para mostrar grandezas y otros para quedar en la memoria histórica y colectiva por las bajezas y ruindad. Cada quien escoge su destino.