Miguel Ángel López Farías
Qué bonita historia con olor millenial, la victimización como arma electoral, le funcionó hace 16 años y la estrategia es recurrir a aquella faramalla de crucifixión. Escuchemos la otra historia: cierto, el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador fue objeto de un ataque muy ranchero por parte del entonces presidente Vicente Fox, López Obrador cometió desacato al construir un camino en un predio en el que no se podía,” el encino”, así se le conoció.
La cosa no hubiese pasado a más, pero Fox, quien sencillamente no soportaba a Obrador dirigió la fuerza del Estado para descarrilar a el entonces popular jefe de gobierno, (“la fuerza del Estado utilizada para destruir adversarios”), ¿a qué le suena?
Pero López obrador cargaba sendos “cadáveres en el closet” y qué tiempo después fueron dados a conocer en una bonita serie titulada “los video escándalos” de Bejarano- Imaz, Gustavo Ponce… millones de pesos en fajos a los cercanos del jefe…
¿Verdad que la memoria es flaca? Pues en esa misma línea de tiempo, vemos a un torpe Fox hacerle de coordinador de campaña de Obrador, pues gracias a toda la parafernalia del desafuero es que el tozudo y astuto político de Tabasco se agigantó, alimentado por reflectores y de una artificial idea de que se atacaba a la “esperanza de México “, pues él se llegó a comparar con Francisco I. Madero y el grandote de Guanajuato le tocaba ser Porfirio Díaz.
López Obrador es realmente impulsado por ese acto político, aun cuando violó un mandato expreso de un juez, sin embargo, no se trataban de los clavos a Cristo, el problema pudo haber sido resuelto en la mesa, pero eso no lo quería un Fox ni un López, quien encuentra el “premio gordo” de la lotería.
Seamos claros, si a Fox no se le hubiesen calentado las pocas neuronas, el “fenómeno” López Obrador jamás hubiese llegado a los niveles que se generaron.
Para los jóvenes que gustan de guiones épicos y novelescos bien sirve lo que gran parte de México hoy sabe, que aquel personaje de hace 16 años fincó toda su carrera en un mito, que a pesar de que efectivamente fue atacado por sus adversarios, el mismo se convirtió en su mayor enemigo, al haber llevado al país a la peor crisis de que se tenga memoria, él solito se desafuera, y no es culpa ahora sí del vendedor de refrescos Vicente Fox o del comandante “Borolas” Calderón o del perverso Salinas.
No se distraigan jóvenes, el desastre que hoy respiran es resultado exclusivamente de este gobierno, de ellos solitos. Chavos, aguas con los montajes.













