Miguel Ángel López Farías

Las consecuencias de la recesión económica aún no se manifiestan de manera abierta, pero los ingredientes son caldo de cultivo de un problema que será mayor según pase el tiempo y el gobierno de la 4T no acepte, primero, que lo que hace como pato, cuacuar y caminar como pato, es un pato y no un ganso, y haga lo que tenga que hacer, o sea, dejar de mirarse el ombligo y levantar la vista para notar que este barco nacional se podría ir a pique si no resuelven el desastre de los machetazos a la economía.

De alguna milagrosa manera el flujo del dinero sigue, la actividad comercial se ajusta todos los días, a pesar de la carestía de los productos básicos, a pesar del desempleo, el ingenio mexicano se da respuestas y ha aprendido a sobrevivir en una línea de flotación que ni nos hunde, ni nos saca de la tormenta, esa seria, digamos una ventaja temporal, pero que no responde a la necesidad de saber hacia dónde demonios vamos.

Una economía como la nuestra no solo puede irse a terapia intensiva por los errores en sus políticas de inversión, sino por la ausencia total de rumbo, ese mismo que otorga elementos para saber si el camino es bueno o malo, y aquí, nuestros aneurismas explotan porque desde el escritorio del ejecutivo no se han colocado las líneas del camino que habremos de tomar, o sea, a lo más que llegamos es al manejo de «otros datos» sin que la plebe sepamos de que «datos» está hablando o si estos poseen el blindaje suficiente para soportar el ácido de las tormentas financieras internas o externas.

Vamos, todo esto se termina convirtiendo en un acto de fe, en donde rezar, todo indica, es mejor a tener un doctorado en economía por la UNAM. Le digo, el incendio aun no calienta los bolsillos, pero las primeras chispas ya tocan la hierba seca.

Nadie pide que se inventen trucos, solo basta con que el gobierno dé luz verde a las mareas de inversión, dando un paso para que sea esta misma administración la que se convierta en el socio principal del desarrollo, con un caudal de obras y de proyectos que jalen a mas inversionistas, pero no como se ha dado hasta el momento, con un rosario de fintas entre autoridades y empresarios, representando estos últimos un cuerpo asustado por el nivel de incertidumbre.

Ya vamos por el tercer mes, la suma de conflictos cada vez es más alta, la gangrena está supurando por varias partes del país y lo que ha resistido hasta el momento, de manera mediocre, claro, se está dirigiendo a el pozo de las frustraciones, señor presidente, es la economía, esa lo va a rescatar, créalo.

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