Miguel Ángel López Farías  

La percepción cuenta y mucho, sabemos que un poder extra para llegar a cambiar la opinión de los seres humanos es el que se les «siembre» una idea, un concepto y que al final de la meta, en donde se toman decisiones, el sujeto termine inclinándose por x o y producto, la mercadotecnia funciona así, y las estrategias de manipulación son muy efectivas…  

Ocurre cuando se vende un refresco, una cerveza, un auto, la publicidad es para eso, para que el público tome decisiones sujetas a un bombardeo sutil o frenético de ideas… Pero esto ocurre no solo con el agua embotellada que trae en la mano, sino con otro tipo de clientes, muy poderosos, los políticos…  

Pero eso ya lo sabemos, lo que no es que se ha instalado una férrea campaña de posicionamiento, mejor dicho, de resistencia para hacer creer que un personaje como el presidente goza de buenos niveles de aceptación y para ello se han hecho de los servicios de distintas casas encuestadoras, algunas que traían debajo del brazo una buena carta de reputación, pero que al verse en la necesidad de no quebrar fueron absorbidas por el poder del dinero de Palacio Nacional… 

Tener acceso a los contratos efectuados entre comunicación social y esas empresas es poco menos que imposible, pues los vericuetos para llegar son complicados y el punto es que se cumple con el axioma de que «el que paga manda», el trabajo de estas compañías encuestadoras se ven reflejados en graficas con rasgos de fantasía… 

«Cuchareadas» pues colocar en el simpatometro a el presidente y que este «goce» de niveles de aceptación del 61 o 62 por ciento en medio de una situación de desastre es por lo menos intragable…Pero los números cumplen esa función de «elaborar» un blindaje sobre la figura, en este caso, del presidente, para que en los distintos medios en donde se reproducen «los resultados» estos «hagan nata» entre un público que acepta que todo está bien porque lo dicen las encuestas.  

Efectivamente no soy encuestador, conozco muy poco de metodologías, pero la labor periodística me ha permitido hacer uso del sentido común… Y en ejercicios sencillos hemos efectuado muy prácticas auscultaciones obteniendo resultados mucho más cercanos a la realidad, incluso le hemos preguntado a gente que voto por morena y en los resultados nos encontramos con cifras que rayan en el 80 por ciento de rechazo a el presidente y a su partido… 

Muchos colegas, en distintos medios están realizando esta calistenia, un ejemplo es lo que el colega Sergio Sarmiento efectuó, una pregunta y tres opciones, ¿votaría usted por estos partidos políticos en el siguiente proceso electoral?  

Morena, PT con el 15 por ciento, PRI, PAN y PRD con el 80 y el cinco por ciento restantes no le interesa… De ser así, estaríamos frente a la caída brutal de morena en el congreso, algo que en lo personal va a ocurrir pues insisto, aunque mis «encuestas» no son representativas, sino más son un pasatiempo, no he encontrado esa «aplastante» mayoría que apoya al presidente, tal y como la empresa paramétrica le da con el 80 y tantos de aprobación… 

Reitero, las casa encuestadoras son contratadas por el interesado y cuando sus finanzas se ven en peligro recurren al mejor postor…Y no es malo, lo malo es que la caída de la aprobación de morena y su mandatario los podría arrastrar …Y para tener una aproximación de lo que aquí sostengo, haga usted su propia encuesta, pregunte, cuestione y obtenga sus propios elementos, es así de sencillo.  

Dígame si usted está de acuerdo en la manera en cómo ha llevado las riendas del país el presidente… O que es lo que se le viene a la mente si le digo Andrés Manuel López Obrador… ¿Verdad que no es difícil obtener sus propios recursos para elaborar un juicio? Las compañías encuestadoras no son más que empresas que operan con dinero, trabajan para obtener ganancias… ¿O creía que Vivian de la caridad? No, así que bienvenidos al mundo de la manipulación.