Miguel Ángel López Farías
Honestidad y dignidad, monedas despreciadas en estos tiempos, recuerdo la película “PERFUME DE MUJER”, con Al Pacino, Chris O ‘Donnell y Gabrielle Anwar. La escena aquella en la que el excoronel retirado defiende a su joven amigo, quien enfrenta a un injusto tribunal encabezado por el lambiscón director de una prestigiosa universidad para ricos, este funcionario quiere que el honesto estudiante Charlie señale a otros chavos por un acto que involucró una violación a el reglamento de ese instituto académico en los EUA.
Charlie nomás no abre la boca, no raja, resiste, y es sometido a una brutal presión, siendo amenazado por el intragable director, lo quiere expulsar. Es cuando entra en acción el coronel (ciego, por cierto) y lanza una de las arengas más épicas sobre el honor y la dignidad…
Refiere que la grandeza de una nación se construye con hombres honorables, leales a su palabra, honestos en todo momento. Es tal el impacto que el tribunal estudiantil termina declarando inocente a Charlie y castiga a los verdaderos involucrados en la falta.
Tener honor, conducirse con dignidad, ser una persona congruente entre lo que se postula y práctica es en nuestros tiempos, despreciado por un grueso de la sociedad.
Y como Charlie, hoy, un político mexicano se ha colocado, él y sus alforjas de valores humanos en una lluvia de críticas, arrojadas por una clase en el poder que llegó profesado ser valientes, incorruptibles.
No se necesita ser fan de Ricardo Monreal para sentir empatía, un académico universitario, senador de la República, que hizo lo que cualquier ser congruente con sus bases morales e intelectuales habría hecho, abstenerse para no figurar en una votación que terminaría por aprobar la mimetización de la guardia nacional en más soldados del Ejército.
No se trató de un acto de rebeldía, sino que el de zacatecas prefirió respetar a la constitución y no avalar la violación a un procedimiento que necesariamente tendría que haber sido protegida en su forma y fondo y así darle paso constitucional a el nuevo uniforme legal de la guardia.
Nos cuesta mucho aceptar (ya no digo apoyar) que en México existan personajes que prefieren el linchamiento antes de ver caer sus principios. A Ricardo Monreal la vida y lo público le han dado la oportunidad de demostrar el por qué se le necesita en otro tipo de arenas, pues la descomposición social y política en el país son catastróficas. La epidermis nacional está infectada de vicios.
Monreal pudo haber votado a favor de que la guardia nacional fuese ensamblada en la sendena , sus colegas de morena lo hicieron , pero él había “cantado “ la falta a la constitución, hizo exactamente lo que dijo que haría : no romper con su posición .
Llevamos mucho tiempo cultivándonos desde la mentira, huéspedes del engaño, con gobiernos de cínicos y, por ende, con una sociedad amoldada a la farsa. Hacer trampa, disimular y pudrir nuestros valores como la honestidad, la dignidad, la ética son parte de nuestro sistema arterial, por ello es que hemos arrastrado con gobiernos muy malos, por la razón de que así nos viene cómodo.
Ricardo Monreal, el profesor de la UNAM, escogió lo que un hombre con principios sabe hacer: mantenerse en pie empuñando sus valores.
Excelente ejemplo para sus alumnos en la facultad de derecho y gran lección en la vida parlamentaria del país.