Miguel Ángel López Farías

Me encanta la historia por ser la gran maestra, no tenemos que ir muchos años hacia a otras, Bill Clinton es el personaje y siendo presidente acuñó aquella anécdota del letrero en su oficina oval, uno que le recordaba algo así como «es la economía, estúpido»… y en estos tiempos se aplica en más de un jefe de Estado.

Trump sabe que para reelegirse necesitara un milagro económico, y parece ser que el nuestro, el presidente de México ha entrado en esa región en donde el filo de las navajas de la realidad cortan más que la volatilidad intelectual de los que gobiernan, ambos mandatarios comparten el mismo problema: sus niveles de aceptación van en picada como resultado del terrible manejo de la pandemia y en el caso mexicano , por la entronización de una de la crisis económicas más severas de las ultimas décadas.

Eso ya lo sabemos y los estamos padeciendo, la pregunta es: ¿y cómo demonios piensa este gobierno salir adelante? la respuesta la dio los Estados Unidos con  la visita de la semana pasada y que maneja una sola indicación: el presidente de México tienen que sentarse a negociar con los mismos que  se ha resistido a hacerlo, con los empresarios los cuales ya le enviaron  un par de señales al mandatario para decirle que no hay problema, recordemos el guiño de Gustavo de Hoyos del CCE, la semana pasada donde paso de ser un crítico contumaz a uno que aplaudió la visita de AMLO a la Casa Blanca..

Entendámoslo, es la economía la que necesita ser atendida, rescatada del COVID ni hablamos, es y será un desastre, AMLO necesita a los empresarios, su gobierno no puede seguir asustando con la guadaña de Santiago Nieto, con todo eso de las compañías factureras y las advertencias de una hoguera que nomás no prende.

Todos los frentes abiertos que la 4T ha ido sembrando deben  parar, no porque no sea necesario revisar todos los hilos de la corrupción que entre privados y políticos se han dado, el desastre del sexenio de Peña y las cloacas que no terminan de apestar el ambiente, México necesita una tregua para recomponer la ruta económica, acudir a el pragmatismo trumpiano es la señal que AMLO recibe, la región norte del continente esta urgida de la unión para dar batalla ante el crecimiento de China y sus lazos de conexión con medio planeta, en tres años los Estados Unidos estarían siendo rebasados por el gigante asiático.

No le demos más vueltas es la economía y si continúan insistiendo en el populismo y la lucha entre conservadores y progresistas la región del T-MEC arrojará una oleada de más pobres y con ellos el catastrófico derrumbe de los Estados Unidos y, obviamente   de «corbata» nos llevaría al sótano. Los EUA no se puede dar este lujo, menos teniendo como vecino del sur a un presidente que decidió pelearse con los inversionistas, con los empresarios, Washington no va a permitir que ideas venezolanas crezcan abajo del rio Bravo.

AMLO sabe que para continuar con su proyecto requiere del visto bueno de los Estados Unidos, así ha sido en todo el pasado y no va a cambiar ahora, por ello es que esta reunión se dio como se dio, se engaña quien piense que López Obrador hará lo contrario a lo que se indique en la Casa Blanca.

AMLO necesita al igual que Trump un nuevo guion, ya no de derrota o de malabares demagógicos, la hora para sus gobiernos llego, la crispación social es solo contenida por el COVID y el confinamiento si Trump quiere sentarse otros cuatro años y aquí la 4T quiere oxígeno y no perder el Congreso deberán echar a andar sendos proyectos que abran el apetito a los dueños del dinero, ellos sí, los auténticos jugadores de peso.

Así es, los que saben generar empleos, hacer crecer el dinero, atraer capitales son los inversionistas y el gobierno de aquí deberá abrir las puertas para que su discurso de combate a la pobreza cambie de falso a uno positivo.

Hacerle caso a la economía, solo resta saber si les dará tiempo antes de que las democracias, con todo y sus electores cansados de lo mismo quieran mantenerlos en la misma posición de la mentira y la doble moral.