¡Que no sepan, por Dios,

sí es danza o es batalla!

¡Furioso,

Belzebú rasga sus violines!

Arthur Rimbaud

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

No hay ninguna duda y el PRI se desfondó, de aquel partido post revolucionario que ganaba elecciones por la buena o por su método, ahí está Manuel Bartlett y la caída del sistema del 88, no queda prácticamente nada. El nombre del sepulturero tiene nombre y apellido, despacha en Palacio Nacional y fue su militante, desde la máxima magistratura le ha sacado raja política al PRI y a “Alito” Moreno lo apretó hasta que lo dobló y se sometió a la voluntad del caudillo, Moreno Cárdenas ni las manos metió.

Aquí se lo dije, el líder del tricolor se va a ir hasta que deje de tener alguna utilidad para López Obrador, no va a dejar pasar al grupo de Miguel Ángel Osorio Chong que quiere recuperar el CEN para ir en alianza en el Estado de México y Coahuila que son los reductos que les quedan y luego buscar el 2024, cabe mencionar que, si las elecciones fueran hoy, no ganarían ninguna y por primera vez en 93 años no gobernarían ningún estado.

La “persecución” sobre Alejandro Moreno cesó de inmediato cuando la diputada Yolanda de la Torre propuso que las Fuerzas Armadas estén fuera de los cuarteles hasta el 2028, así fueron ellos los que le cumplen el capricho a López Obrador. Como reza el dicho popular “entre broma y broma la verdad se asoma”, en la mañanera del 16 de julio de este año y en son de burla, López Obrador se aventó la frase “Alito aguanta el pueblo se levanta” como una anunciación del comportamiento del campechano, bueno ya ni Layda Sansores quiere hablar del tema y hace unas semanas se regodeaba presentando los escándalos del diputado priista.

Claro que el presidente del PRI tiene un gran historial que le puso la camisa de fuerza, a principios del sexenio y de su gestión como líder del tricolor, presumía su cercanía con el Pejelagarto. La operación de someterlo estuvo a cargo del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, que navega con bandera de bonachón, pero no deja de ser un viejo priista ejerciendo el segundo cargo más importante del poder Ejecutivo, con eso gana puntos ante el “primohermano” tabasqueño.

Aquí lo he dicho, López Obrador es un pésimo administrador público que es lo que se necesita para ser un buen presidente, pero le encanta y le sabe a la campaña política y ahí no se le puede regatear nada, de un solo tiro le bajó lo altanero a Moreno Cárdenas, le puso la lápida al PRI y desarticuló la coalición Va por México, aunque quizás les hizo un favor a los del PAN y PRD, la marca PRI está devaluada y es sinónimo de corrupción.

Pero que no se preocupen tanto los priistas, pase lo que pase en los dos años que están por venir tendrán partido, pero cuidado porque la mano de López Obrador lleva rato metida en ese partido, nada que ellos no hicieran en otros tiempos, así le movió los hilos a “Alito” y va a intentar ser factor para elegir a su sucesor e impedir el paso de Osorio Chong. Ya se habla que el siguiente podría ser el todavía gobernador oaxaqueño Alejandro Murat, quien entregó su estado y contaría con la bendición de Palacio Nacional.

El PRI se tambalea, arrastra el orgullo, pero cosecha lo que sembró por muchos años, corrupción cuando fueron gobierno y olvido de ciudadanos y sus militantes, Alejandro Moreno entregó al PRI… pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

Ante la inminente militarización del país, la CNDH y Rosario Piedra Ibarra silencio nada más.

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Hasta la próxima.