Nuestros instrumentos pueden medir el tiempo

pero nosotros ya no podemos pensarlo:

se ha vuelto demasiado grande y demasiado pequeño.

Octavio Paz.

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

En este mismo espacio he comentado que el presidente López Obrador siente desprecio por el conocimiento y enmascarado en sus tiempos de definición dice que se es conservador o se está a favor de su movimiento, a la máxima casa de estudios la tachó de solapar al neoliberalismo y se le olvida que la UNAM es de las mejores universidades de Latinoamérica y del mundo, lo mismo que el IPN, que decir de su pleito con los investigadores del Conacyt y del CIDE, lo mismo que la construcción de sus cien universidades del Bienestar que nadie sabe dónde están, qué se enseña y cuanto nos cuesta a los contribuyentes.

Cuando el Pejelagarto perdió la elección del 2006 ante Felipe Calderón y se proclamó presidente legítimo en una consulta a mano alzada en el Zócalo de la Ciudad de México, varios de los intelectuales, escritores, investigadores y periodistas, decidieron tomar distancia pues les había mostrado su verdadero rostro de ignorancia, desprecio e intolerancia por aquellos que buscan la superación, que son aspiracionistas y que no aceptan un lavado de cerebro ante una retórica populista que embelesa los oídos ante tanta desigualdad y corrupción que padecemos desde hace muchos años.

Para la elección del 2012 aunque contaba con la simpatía de sus sectores bien definidos, los intelectuales ya no le dieron su apoyo, claro que los de siempre estaban ahí, son esos que enumeró en una mañanera pero realmente ninguno con cartas credenciales de gran pensador, hasta el año 2018 cuando su triunfo era inminente por su constancia en la campaña política y la combinación de los malos gobiernos de PAN y del PRI que le abrieron las puertas, pero las advertencias de académicos quedaron registradas para la historia sobre el riesgo de un populista en la Presidencia, lastimosamente tuvieron razón.

Pero ese modelo pretenden emularlo sus correligionarios para los que representa una figura cuasi religiosa, así vimos a Layda Sansores besarle la mano como si fuera el Papa, la misma que invitó a que ya no se usara el cubrebocas, o a Félix Salgado Macedonio querer atropellar el derecho y las leyes electorales simplemente por los fueros de su compadre y al final logró imponer a su hija en la gubernatura de Guerrero.

O que tal las torpes declaraciones del exfutbolista Cuauhtémoc Blanco que hace las veces de gobernador y se retrata con narcotraficantes. Lo mismo Jaime Bonilla al que el presidente le lavó la cara por el cobarde crimen de la periodista Lourdes Maldonado quien dijo que temía por su vida ante López Obrador, obvio lamentó el asesinato y dijo que no había que hacer juicios sumarios, ayer presentaron a los probables responsables, pero les falta resolver otros 50 crímenes contra comunicadores.

Ya vimos los detentes en plena pandemia y a los funcionarios de la Ciudad de México entregar botiquines con medicamentos que no eran efectivos para tratar el Covid-19, ahora que ya saben la gravedad del problema y las implicaciones jurídicas que podrían tener ya comienzan a retractarse. Que decir de la maestra Delfina Gómez y su limitado léxico, eso sí, salió buena para cobrar el diezmo igual que Eva Cadena a la que apodaban “la recaudadora”.

Pero la que se lleva las palmas a la ignorancia es la presidenta municipal del bello puerto de Acapulco, Abelina López Rodríguez, quien quisiera silenciar a los reporteros igualito que su modelo a seguir López Obrador, toma el papel de MP y dice que en los ataques a la caseta de Palo Blanco no hay a quien echarle la culpa porque el tráiler que se impactó iba en punto muerto, también cree que los carbohidratos son los causantes de los altos niveles de inseguridad por el crimen organizado.

El presidente dijo que iba a convertirse en un ejemplo para todos y que luego del 1 de diciembre del 2018 se iba a terminar la corrupción, pues eso no sucedió y a cada paso muestran su desprecio por el conocimiento, varios son prófugos del sistema educativo… pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

¿Ahora tensión diplomática con España? ¿Es tanto el capricho por qué no ofrecieron disculpas al pueblo de México como lo quería la consorte del presidente?

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Hasta la próxima.