Todo mañana es la pizarra

donde te invento y te dibujo.

Julio Cortázar

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

La personalidad de Andrés Manuel López Obrador es la de un ególatra llevada al extremo, su discurso raya en el desprendimiento de “por el bien de todos, primero los pobres”, dicen sus cercanos que es capaz de quitarse los zapatos por los más desprotegidos y por eso la búsqueda de la presidencia a lo largo de tantos años, hasta que la consiguió en la aplastante elección del 2018, desde entonces vive en una embriaguez de poder porque se concentró en un solo hombre, en un caudillo que no admite ningún reclamo.

En el diccionario se encuentra un ejemplo de la definición de ególatra: “es un ególatra, por eso le gusta ir rodeado de una corte de admiradores y aduladores». Esto vive todos los días en el Palacio Nacional, en sus mañaneras, cuando el personaje del moño ridículo y vestimenta estrafalaria en actitud lambiscona hace preguntas a modo, lo mismo que la “güera” que ha comparado la salud del presidente con un corredor keniano, estos personajes fueron construidos por Jesús Ramírez Cuevas, vocero de la Presidencia, para lanzar porras al presidente y que otros sigan el ejemplo.

De esos seudo reporteros hay varios, como los que su zalamería los llevó a buscar una curul en los pasados comicios, pero fracasaron, o que tal la mujer que despacha en el consulado de Estambul y que por cierto se ha llevado a pasear por aquellas tierras a más de uno, la misma que se escucha tratar mal a sus empleados escudándose en la relación cercana que dice tener con el mismísimo Pejelagarto y que nadie le puede hacer nada.

A otros se les construyó la figura de “influencer”, desde YouTube se lanzan a defender cada una de las decisiones tomadas por su patrón, mientan madres y arremeten contra el periodista que escriba verdades, que haga preguntas incómodas, que presente documentos, para ellos hay un discurso bien aprendido que recitan como letanía, son fifís, perdieron privilegios, son neoliberales, clasistas, racistas y corren de inmediato a refugiarse con eso de que en el pasado fue peor.

Desafortunadamente ellos no tienen razón, y lo digo así porque nadie quiere la inflación de 7.71% y el incremento de la canasta básica, la escalada en precios de los combustibles, la pérdida de empleos, las muertes por el crimen organizado que se contabilizan 109 mil 300, o los muertos del Covid-19 299 mil 581y sus 3 millones 993 mil 464 contagios. No basta ser zalamero ni cerrar los ojos para que de facto la situación de crisis que vivimos encuentre alivio.

Insisto, López Obrador nunca será un dictador, nos regala pinceladas con eso de dar mucho poder al Ejército, querer controlar a los organismos autónomos, meter las manos en la elección como él mismo lo dijo, someter el Legislativo e intentarlo con el Judicial, ampliar el periodo del Arturo Zaldívar, hacer obras por su capricho, no comprar medicamentos para ahorrar recursos y una larga lista.

A un personaje de este calibre, seguro que le dolió que derrumbaran su monumento, aunque de dientes para fuera el discurso sea otro, quiere pasar a la historia como uno de los mejores presidentes de México, al lado de Benito Juárez García y Lázaro Cárdenas del Río, a estas alturas de su mandato, con los resultados que tiene ya no lo consiguió, insisto ojalá tuvieran razón, aunque la evidencia los desmiente. Pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

Este año se inaugura el Aeropuerto Felipe Ángeles y la refinería de Dos Bocas. Se anticipan escándalos de corrupción, esa que quisieron evitar en el aeropuerto de Texcoco.

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Hasta la próxima.