Una proposición sólo puede decir

cómo es una cosa, pero no qué es ella.

Ludwig Wittgenstein

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Las imágenes del expresidente Enrique Peña Nieto saliendo de un lujoso hotel en Roma contrastan con las de su cómplice Emilio Lozoya cenando en el Hunan, un restaurante de las Lomas de Chapultepec, lo mismo sucede con Luis Videgaray, estos tres eran los principales actores políticos del sexenio pasado, los que decidieron el destino del país y que están manchados por la corrupción de lo que llamaron el nuevo PRI. En el otro lado, Rosario Robles quien, si está en prisión, y que conste que no se trata de una defensa a la ex funcionaria, solo saber por qué se protege a unos desde lo más alto de Palacio Nacional.

Una práctica generalizada entre quienes dejaban la silla presidencial era recluirse en su domicilio, se terminaba su vida política, se iban a dar cátedra a universidades de EU, guardaban silencio, mientras el relevo casi siempre del mismo partido no se detenía ni a nombrar al anterior, el último de ese corte fue Ernesto Zedillo Ponce de León. Luego se rompió en el 2006 cuando Vicente Fox quiso lanzar a Martha Sahagún como candidata del PAN y en 2012 se decantó por apoyar a Enrique Peña Nieto. Por su parte Felipe Calderón hizo algo similar con su esposa Margarita Zavala en su ridícula intentona por ser presidente en el 2018.

En el año 2000 Fox llegó a la presidencia con el beneficio de la duda, se creó una atmosfera a favor porque luego de 70 años se había logrado sacar al PRI de Los Pinos, la luna de miel con los electores duró muy poco, de inmediato se mostró como es, pero se daba el lujo de caminar desde Palacio Nacional hasta el templo de San Hipólito ubicado en el Metro Hidalgo, la gente se tomaba fotos y le pedían el saludo, luego construyó su Centro Fox donde se refugió en el estado de Guanajuato.

Felipe Calderón nunca pudo conectar con el grueso de la población porque fue electo en un ejercicio que estuvo bajo la lupa del fraude electoral, más el “haiga sido como haiga sido” que mentó en cadena nacional, lo que le dio a López Obrador las herramientas para llamarlo “pelele”, “espurio” y eso lo llevó a buscar legitimidad, a encerrarse en Los Pinos y esconderse detrás del Ejercito, su guerra costó 121 mil 613 vidas. Llegaron al grado de filtrar a la gente que entraba al Zócalo para escuchar el Grito de Independencia y poner en el sonido local gritos y ¡vivas! para acallar las mentadas de madre, yo estuve ahí. Cuanto terminó su periodo lo increparon varias veces, lo llamaron “asesino”, claro que aguantó porque su intención era regresar al poder que afortunadamente no logró.

En el caso del tele-presidente, expresión acuñada por Giovanni Sartori por ser un producto e imposición de las televisoras, se terminó muy pronto su capital político a pesar de las Reformas Estructurales del Estado, el Pacto por México que sucumbieron ante los errores y tragedias como los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, “la casa blanca”, los sobornos por Odebrecht y una larga lista de gobernadores incomodos que presumía Peña cada que podía. Este presidente metrosexual tuvo que salir del país, aventó la investidura inmediatamente después de que se conoció el triunfo del Pejelagarto. Se terminó la telenovela, se separó de su pareja y se refugió en Europa como Carlos Salinas de Gortari. Ahora usa peluca para salir a comer, baila en bodas de la alta sociedad, y se pasea impunemente, aunque ya le gritaron “ratero” pero como buen priista todo se le resbala.

Aunque López Obrador y su Fiscalía lo ha nombrado en los casos de Lozoya y de Rosario, este no tiene nada que temer, ahí está el pacto de impunidad que celebraron Peña y López unos meses antes de la elección del 2018. La obsesión del tabasqueño por pasar a la historia como uno de los mejores mandatarios del país se va por tierra al convertirse en protector de “la mafia del poder”, quizás por eso ya anticipa que terminando guardará silencio y se irá a la Chingada, al exilio como los otros… Pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

Que Santiago Creel quiere darle clases a López, cuando fue secretario de Gobernación dio permisos a discreción de sus amigos para que operaran casinos como el trágico Royale.

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Hasta la próxima.  

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