Las buenas gentes de Kansas quieren matarme

y algún verdugo habrá que esté encantado

de hacer el trabajo. Matar es muy fácil.

Truman Capote

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Hoy se cumplen tres años de que Andrés Manuel López Obrador juró el cargo en San Lázaro, nada de lo que prometió pudo cumplir, ni pacificó al país, ni sacó de la pobreza a los más necesitados, no terminó con la corrupción de los regímenes anteriores. A tres años, no hay nada que celebrar, solo queda la narrativa hueca del caudillo que con eso se da ánimos para terminar su sexenio. No será el mejor presidente que ha tenido México, eso quedara para su loca cabeza.

Ante su incapacidad y falta de resultados, no le queda otro camino que radicalizarse, culpar más y con más ímpetu a los del pasado, que curiosamente son su origen, los priistas añejos como López Obrador se pintan como demócratas, pero por dentro les crece la llama de lo más autoritario como en los tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverria, José López Portillo o Miguel de la Madrid quienes estarían orgullosos del Pejelagarto, imagen y semejanza del priato.

Lo que mejor hicieron los tricolores fue administrar la pobreza, hacer como que sacaban de lo paupérrimo a las mayorías, prometieron que se trataba solo de administrar la abundancia y el hijo de Macuspana aprendió bien, lo que hace es administrar la pobreza para garantizar, mediante sus programas sociales, la continuidad de algo que se llama la 4T y que solamente unos cuantos entienden, hay más pobres en el país, hay más violencia que con el PRI y el PAN, hay un repunte del 22% más de ninis en el gobierno de los superiores morales, no alcanza para comprar la canasta básica, más de 300 mil muertos por la pandemia, mil 600 niños fallecidos por el desabasto de medicamentos.

En la economía lo único que es del interés del mesías tropical son sus obras, quiere ser recordado de una u otra manera. Al Ejército lo ha empoderado como nadie, luego del sexenio de López Obrador, será muy difícil regresarlo a sus cuarteles y que se abstengan de entrarle a los negocios, porque el presidente les abrió la puerta a los dineros y con ello a la corrupción, ya no se abstendrán de participar en la política, en una de esas no los va a poder controlar. Pero, lo más importante que era pacificar al país se queda para después, van a intentar reformar la Constitución para que las Fuerzas Armadas se hagan cargo de la Guardia Nacional, cosa que ya sucede, pero lo quieren hacer oficial.

Curiosamente quien militarizó al país no fue Felipe Calderón, sino el de la supuesta izquierda López Obrador, ese que apapacha a criminales como Ovidio Guzmán, hay testimonios de que la Guardia Nacional o el Ejército transita por los territorios más complicados, pero tienen la instrucción de no hacer absolutamente nada, así lo acusó el exembajador de Estados Unidos Christopher Landau.

Se presume el ingreso de las remesas, los programas sociales, las ayudas durante la pandemia, pero se les olvida que ninguna de las anteriores son motor de la economía, se le negó la posibilidad a Arturo Herrera de que llegara al Banco de México, con una mano en la cintura se tiró la candidatura, mandando pésimas señales para los inversionistas, el dólar ronda en los 22 pesos, la inflación en 7.05 por ciento, el crecimiento en 6%, no nos alcanza para salir de la crisis, ya se los dijo Cuauhtémoc Cárdenas, “se corre el riesgo de ser un sexenio perdido” y ya estamos ahí.

Pero no se preocupe estimado lector, López Obrador siempre tendrá la razón, los otros datos, la culpa la tiene la pandemia y no él que fue electo por más de 30 millones de votos y con una legitimidad como ninguno. Tres años y el Pejelagarto desperdició su oportunidad de pasar a la historia, no como Juárez, simplemente como un presidente digno, ni eso pudo lograr… Pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

¿Para cuándo se va López-Gatell a despachar a la OMS?

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Hasta la próxima.