Tiempo y la libertad son lo más importante

que el dinero puede comprar para el ser humano.

Haruki Murakami

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. El presidente Andrés Manuel López Obrador y su necedad por el regreso a las aulas en plena tercera ola de la pandemia por el Covid-19, le ha abierto nuevos frentes, así como después de la elección intermedia culpó a la clase media, ahora se va contra padres de familia, los maestros y sus sindicatos que se mantienen cautelosos antes de una declaración que encienda más los ánimos del tabasqueño y los suyos.

Cuando López Obrador presume que desde que llegó a la presidencia no había tenido ni un solo día sin clases, hasta que llegó la pandemia, tiene razón. Y es que, desde la campaña del 2018, López prometió la revocación de la Reforma Educativa que comenzó a fraguarse con Felipe Calderón y luego con Enrique Peña Nieto, obviamente los sindicatos estuvieron de acuerdo con el tabasqueño al que le dieron su voto y este les cumplió, pues terminar con la reforma fue una de sus primeras acciones.

Con esta acción pudo contener al gremio de mentores, ya no salen a las calles de la Ciudad de México, lugares como Oaxaca y Chiapas regresaron a la calma, Guerrero y otros estados le bajaron al volumen de las inquietudes ante la llegada de la 4T, primero con Esteban Moctezuma Barragán y luego con la otrora secretaria la profesora Delfina Gómez, que dicho sea de paso no tiene las credenciales, ni la experiencia para ser la titular de la SEP y menos en una situación de emergencia sanitaria.

Platicando con un líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) me dice que hay inconformidad entre los maestros, no quieren volver a clases presenciales, por lo menos no durante esta tercera oleada, quieren esperar a que baje, que el semáforo lo permita y entonces regresar. No es que se nieguen a hacer su trabajo. También me dice que varios le van a tomar la palabra al presidente, ya que les dio la alternativa que ellos decidan y esperarán unas semanas a pesar de que los dirigentes comienzan a ejercer presión para que el 30 de agosto inicien el curso.

Ya lo dijo el vocero del SNTE, Antonio Castro López que el regreso a las aulas debe ser con dignidad y seguridad ya que si no existen esas condiciones simplemente no puede haber clases presenciales, además que el Presidente de México se comprometió respetar los derechos laborales y tomar en cuenta las propuestas de educación alternativa por los maestros.

Lo mismo harán los padres de familia, tendrán que decidir si arriesgan a sus hijos y a sus familiares a un contagio. Y es que nadie puede estar en desacuerdo en que es importante el regreso a clases, cumplir con los tiempos, con los programas, sacar del rezago educativo que nos ha dejado la pandemia a los estudiantes lo antes posible, hay quien dice que por lo menos son 10 años más a lo que ya traíamos.

Hay que echar un vistazo a los números de contagios, a los muertos, a los casos cercanos y tomar una decisión. Ya conocemos la necedad del inquilino de Palacio Nacional y no habrá quien lo haga cambiar de opinión, con todo y el riesgo, el regreso a clases va.

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Hasta la próxima.