Uno de cada ocho pacientes adultos con COVID-19 desarrolla síntomas prolongados de la enfermedad, según las estimaciones de un estudio holandés que publica la revista médica británica The Lancet.

Los investigadores, de la Universidad de Groningen, compararon la frecuencia de síntomas nuevos o de gravedad en una población no infectada con personas a las que se les había diagnosticado COVID-19, lo que permitió una estimación más fiable de la prevalencia del mal prolongado que en estudios anteriores.

De los adultos que tenían COVID-19, el 21.4 por ciento experimentó al menos un síntoma nuevo o de gravedad tres a cinco meses después de la infección, según la investigación, que ha permitido establecer que uno de cada ocho pacientes experimentan síntomas a largo plazo.

El estudio también analizó los síntomas de las personas antes y después de la infección por SARS-CoV-2.

Esto permitió identificar los síntomas centrales del COVID-19 prolongada: dolor torácico, dificultad para respirar, dolor al respirar, dolor muscular, pérdida del gusto y el olfato, hormigueo en las extremidades, nudo en la garganta, sensación de calor y frío, pesadez en brazos y/o piernas, y cansancio general.