El nacimiento de bebés prematuros disminuyó ligeramente y la tasa de mortinatos no varió en los cuatro primeros meses de confinamientos por el COVID-19, según un estudio que analiza los datos de una veintena de países.

El informe que publica hoy Nature Human Behavior y en el que participaron investigadores españoles consideró datos sobre 52 millones de nacimientos.

Durante los cuatro primeros meses se produjo una reducción global de entre el 3 y el 4 por ciento de los nacimientos prematuros, evitando casi 50 mi,l en el primer mes, señala el estudio “Resultados perinatales internacionales en la pandemia”.

Ese descenso de nacimientos prematuros podría deberse a un menor número de infecciones no relacionadas con el COVID-19, por la mejora de las prácticas higiénicas, y a la reducción de la contaminación atmosférica, según el codirector del estudio David Burgner, del Instituto Murdoch de Investigación Infantil (Australia).

Las infecciones y la contaminación atmosférica se sabe que desencadenan inflamaciones que contribuyen a los nacimientos prematuros.