Enrico A. Ruiz 

La erupción volcánica en el Reino de Tonga, en el Pacífico Sur, alcanzó su punto máximo el 15 de enero con una fuerza explosiva mayor que 100 bombas simultáneas de Hiroshima, informaron científicos de la NASA el lunes 24 de enero. Usando una combinación de estudios satelitales y de superficie, los investigadores calcularon el poder explosivo del volcán en función de la cantidad de roca que voló por los aires durante la explosión de la isla de Hunga Tonga-Hunga Ha’apai (donde se asienta), la altura aparente de la nube de erupción y varios otros factores. Es una estimación preliminar, pero la cantidad de energía liberada por la erupción fue equivalente a entre 4 y 18 megatones de TNT (un megatón equivale a 1 millón de toneladas de TNT). El TNT es la abreviatura del trinitrotolueno, compuesto orgánico aromático cristalino de color amarillo pálido que se funde a 81 ℃. Es un compuesto químico explosivo y parte de varias mezclas explosivas, como el amatol, que se obtiene mezclando TNT con nitrato de amonio. La cantidad de energía liberada hace que la erupción de Tonga sea potencialmente cientos de veces más explosiva que la bomba atómica que Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima, Japón, en agosto de 1945, que se estima explotó con 15 kilotones (15 000 toneladas de TNT) de energía. También convierte a Tonga en la erupción volcánica más poderosa vista en la Tierra en más de 30 años, desde la erupción del Monte Pinatubo en 1991, tras 500 años de inactividad. Esta última fue una de las más grandes y más violentas erupciones del siglo pasado. En este caso, gracias a un par de indígenas de la región que vivían en un pueblo cercano al monte Pinatubo, se logró evacuar a varios miles de personas en las áreas circundantes, evitando la pérdida de vidas. Sin embargo, los daños materiales fueron enormes debido al flujo piroclástico, cenizas y deslizamientos de tierra y lava producidos durante las lluvias subsiguientes. En el caso del volcán Tonga, este entró en erupción violentamente el 15 de enero, varias semanas después de que una serie de erupciones más pequeñas a fines de diciembre de 2021 sacudieron la isla deshabitada de Tonga-Hunga Ha’apai. La isla (ahora destruida) formó la parte superior de un enorme volcán submarino, que se eleva 1.8 km desde el fondo del mar y se extiende por 20 km de ancho. 

El volcán Tonga ha sido monitoreado desde 2015, cuando el magma del volcán empujó nueva tierra sobre la superficie del agua, conectando las islas de Hunga Tonga y Hunga Ha’apai. Se esperan erupciones frecuentes de volcanes como este, donde el agua líquida y el magma abrasador a menudo entran en contacto, produciendo violentas explosiones de vapor. Tales erupciones se conocen como erupciones de Surtseyan. Sin embargo, la erupción explosiva del 15 de enero, que envió una columna de vapor tan alto como la mitad del camino al espacio (aproximadamente 17 km), fue mucho más violenta que una erupción típica de Surtseyan. Esta violencia puede deberse a la cantidad inusualmente grande de agua involucrada. Algunos vulcanólogos piensan que este tipo de evento merece su propia designación. Por ahora, extraoficialmente se llama erupción ‘ultra Surtseyan’. A pesar de lo devastadora que fue la erupción, todavía es solo un vistazo de lo que son capaces de hacer los volcanes más poderosos de la Tierra. Por ejemplo, los investigadores estiman que la erupción del Monte St. Helens (al sur del estado de Washington, E.E.U.U.) de 1980 explotó con 24 megatones de energía, mientras que la erupción del Krakatoa (en la actual Indonesia) de 1883 desató 200 megatones de energía.