La Embajada de México en Francia condenó la venta de objetos prehispánicos en el país galo por la devastación de la historia y de la identidad de los pueblos.

El enérgico rechazo fue suscrito por las embajadas de Colombia, Guatemala, Honduras y Perú.

En una carta los cinco países denunciaron que la comercialización de bienes culturales fomenta el pillaje, saqueo, tráfico ilícito y blanqueo de bienes perpetrados por la delincuencia organizada transnacional.

Advirtieron que incentiva excavaciones ilegales para extraer objetos e impedir que puedan ser investigados por la arqueología moderna, lo que obstaculiza el conocimiento sobre las antiguas civilizaciones.

Las piezas sustraídas, añadieron, son reducidas a simples objetos de decoración de particulares, quitando así su esencia cultural, histórica y simbólica.