Judith Sánchez Reyes

La combinación de dos océanos líquidos y acceso directo al mercado norteamericano está convirtiendo la costanerología mexicana en activo duro de política comercial.

De acuerdo con Omar Anitúa Valdovinos, presidente de Grupo Duxon, “México se encuentra en una etapa clave para consolidarse como potencia marítima y logística” en América Latina, en un ciclo donde el nearshoring y la reconfiguración de cadenas recortan ventanas de oportunidad.

El planteamiento se apoya en datos duros: en 2024 las aduanas marítimas aportaron 600,780 millones de pesos, el 49.7 % de la recaudación por comercio exterior (SHCP/ANAM). Aunque el grueso sigue concentrado en Manzanillo, Veracruz, Lázaro Cárdenas, Altamira y Tuxpan, el Consejo de Duxon pone foco en el siguiente eslabón: Coatzacoalcos, Dos Bocas, Progreso, Ensenada y Salina Cruz como drivers de crecimiento regional, innovación operativa y polos industriales.

Desde la ingeniería portuaria, la apuesta pasa por calado mantenido, productividad de muelles y despacho aduanero predictivo.

Anitúa Valdovinos insiste en la coordinación Marina-iniciativa privada para elevar el throughput y bajar la estadía de buques: “Cuando existe coordinación… los proyectos logran impacto real”. El corolario es de libro: infraestructura + certidumbre jurídica = atracción de volúmenes y empleos directos/indirectos (el Banco Mundial estima 30 millones a escala global).

Con la primera ronda de revisión del T-MEC en puerta, el mensaje del sector es explícito: la modernización de puertos del Golfo (Coatzacoalcos, Dos Bocas, Progreso) y del Pacífico (Ensenada, Salina Cruz) no sólo diversifica rutas, también apuntala economías locales y fortalece encadenamientos productivos.

Este escenario también permite que la inversión en infraestructura portuaria no solo fortalezca el comercio exterior, sino que también genere empleo, impulse el desarrollo industrial y promueva el crecimiento de las economías regionales.

“Cuando existe coordinación entre el sector público y la iniciativa privada, los proyectos de infraestructura logran un impacto real
en el desarrollo del país. México tiene el potencial para convertirse en un
referente marítimo regional si seguimos impulsando una visión de largo
plazo” afirmó.

Los Datos

Los puertos mexicanos generan en conjunto casi el 50% de los
ingresos totales de aduanas en el país.
Según recientes informes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)
y la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), los puertos mexicanos se
han consolidado como el principal motor de recaudación por comercio exterior.

En el ejercicio fiscal de 2024, las aduanas marítimas aportaron la cifra histórica a las
finanzas públicas de Aproximadamente 600,780 millones de pesos, representando
el 49.7 por ciento del total de la recaudación por operaciones de comercio exterior en México, mientras que los puertos con mayor aportación económica son: Manzanillo, Veracruz, Lázaro Cárdenas, Altamira y Tuxpan.

Frente al próximo arranque de la primera ronda de revisión del T-MEC, desde la
perspectiva empresarial, Omar Anitua Valdovinos considera que:

“Los puertos mexicanos no solo conectan mercancías; conectan oportunidades”, remató Anitúa Valdovinos.