Por Pedro Flores

No cabe duda de que el fenómeno político-económico y delincuencial que se presenta en Tabasco, denominado “La Barredora”, es el verdadero reflejo de lo que está sucediendo en el país, donde solo en Las Mañaneras todo va bien y no hay pruebas de ilícitos, a pesar de que el Pueblo Sabio tenga otros datos.

Una barredora, como todos saben, es un gran aparato que arrasa con todos los desperdicios. Pero en este caso, la 4T ha invertido la función de esta herramienta: en lugar de desechar lo que no sirve, se ha concretado a eliminar las bases de la democracia.

Estos gobiernos que se dicen juaristas han traicionado su pensamiento y olvidan aquel viejo apotegma del nativo de Guelatao, Oaxaca, que decía:

“El Derecho no está para aplaudir al poder, sino para contenerlo.”

Obvio, la Cámara de Diputados no tiene ni la menor idea de este pensamiento.

Según las leyes actuales, no hay censura; pero, en realidad, se han aplicado diversas sanciones a varios colegas y se les ha obligado a disculparse en diferentes foros, en repetidas ocasiones, para evitar ir a prisión. Todo ello, argumentando hasta violencia política de género, aunque se oculta quién pone la demanda.

Ante ese escenario, vamos a hacer uso de la vieja frase de Empédocles:

“Bebo, luego existo”.

Perdón, es la de Aristóteles, quien señalaba con sabiduría:

“Pienso, luego existo”,

que es justamente lo que a muchos mexicanos les falta hacer.

No cabe duda de que “La Barredora” la inició un tabasqueño en 2018, cuando, por no convenir a sus intereses, barrió lo que sería un aeropuerto internacional y creó una ampliación de una base aérea en Santa Lucía. Esto nos dejó una gran deuda y ahora es objetado por autoridades aéreas internacionales, e incluso por el presidente de Estados Unidos.

“La Barredora” también se aplicó en el tema de la salud: se barrió la promesa de

“Garantizar a los mexicanos atención médica y medicamentos gratuitos mediante un sistema de salud de primera”.

No sirvió la megafarmacia, no hay medicinas en los hospitales y el servicio médico está como en Guelatao, en la época del nacimiento de Benito Juárez.

¿Y qué decir de la inseguridad?

Entidades con casi un año de balaceras diarias, levantones, cementerios clandestinos en toda la República, cobros de piso hasta a quienes venden pepitas, secuestros, feminicidios e impunidad… pero “faltan pruebas”.

¿Y qué opinan de las frases idénticas dichas desde Palacio Nacional, como aquella de:

“Se seguirá una política de austeridad republicana y se transparentará el patrimonio de los funcionarios del gabinete”?

Escuchando eso, nos viene a la mente una vieja revista de chistes llamada “Ja Ja”.

“La Barredora” también pasó por las estancias infantiles, lo que originó graves problemas familiares; desaparecieron fideicomisos, el Fonden, y surgió el mega fraude en Segalmex, cuyos presupuestos sería interesante saber… ¿a dónde se los llevó La Barredora?

Aclaro: todos son hechos… pero vamos bien.