Este día, todos los días,
te extraño mucho mi amada Sú
Francisco Rodríguez
El asunto que hoy voy a tratar con usted es quizá uno de los más serios y delicados que me ha tocado reportar a lo largo de mis ya casi 45 años de carrera profesional.
Habrá quien lo tome a broma. Otros me atacarán, incluso, porque creerán que lo hago “de mala leche”.
Tampoco es para defender al individuo que vive y despacha con todos los lujos y comodidades a los que cualquier humano puede y debe aspirar.
Se trata simplemente de alertar sobre lo que pudiese ser una tragedia que acarrearía muy graves consecuencias –¡sí, todavía más!– no sólo al gobierno sino a toda la sociedad en general.
Y es que, a través de imágenes y de comentarios de especialistas, todo pareciera indicar que el señor Andrés Manuel López Obrador es víctima de microinfartos cerebrales que, más temprano que tarde, pudieran derivar en su incapacidad ya no sólo para dizque gobernar como lo ha estado haciendo hasta la fecha, también para su movilidad y, entre muchas otras más, para pensar y expresarse coherentemente.
Tómelo usted en serio, estimado lector.
De igual manera, con seriedad, deberían estar ya trabajando en las que pudieran ser las terapias de rehabilitación los médicos militares encargados a últimas fechas de vigilar y atender su salud.
Las señales de advertencia
Un prestigiado geriatra, cuyo nombre y ubicación me reservo por razones más que obvias, envió a un par de pacientes con quienes mantiene una relación profesional de larga data, una imagen del señor López Obrador extraída de lo que probablemente haya sido uno de los muchos videos a través de los cuales se comunica con su clientela, fans y seguidores.
Y adjunto un comentario escalofriante:
“Por lo menos dos signos inequívocos de la presencia de microinfartos cerebrales…
“… la mano derecha en posición de garra y…
“… las pupilas no están alineadas simétricamente.”
Acudí a la opinión de un neurólogo con la misma imagen.
Coincidió con el experto geriatra, pero además añadió otro par de datos luego de mostrarme otra fotografía que a él le llegó vía redes sociales:
“Párpados caídos y, además, como dice el Tweet que me enseñaba, “su alineación de pupilas denota que el cerebro no está OK por daño o exceso de medicamentos”.
El otro dato inquietante: sus mejillas tampoco conservan la simetría. Una está más caída que la otra.
Dos opiniones. Y fui por la tercera para saber si las señales se originan por las medicinas o bien son producto de microinfartos cerebrales.
“Una no excluye a la otra”, respondió rápidamente un experimentado cardiólogo de un hospital de CDMX reconocido a nivel mundial en la en la prestación de sus servicios.
Este tercer galeno me recomendó que diera un vistazo a la página de una de sus aseguradoras de confianza para entender mejor el padecimiento.
Otros síntomas que cualquiera puede advertir son como arrastra los pies al caminar y, por supuesto, como él lo ha dicho en varias ocasiones, es hipertenso.
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