Francisco Rodríguez   

El abuelo, primer presidente civil del país en la era posrevolucionaria, robó a placer. Se hizo de enormes extensiones de tierra en todo el país –ahí está Ciudad Satélite en el EdoMex, fraccionado por su familia, como mínimo ejemplo, más media Costera en Acapulco–, mientras que el padre gobernó a Veracruz y fue el primero en endeudar a la entidad a niveles impagables, y ahora el nieto ya es prófugo de la justicia, tras una aventura empresarial fallida porque él la tomó como un juego.   

Miguel Alemán Magnani, hijo de Miguelito –siempre será Miguelito—Alemán Velasco, nieto de Miguel Alemán Valdés creó Interjet para “jugar a los avioncitos”, con la inmensa fortuna que su abuelo y su padre amasaron gracias a la corrupción política que ellos mismos alentaron y de la cual, claro, se beneficiaron.   

Y jugando Alemán Magnani se asignó un salario mensual de un millón de dólares y otra cantidad igual para su padre, Miguelito, en tanto colocó a amigos, primos y cuates de parranda en cargos clave y con quienes también creó empresas fantasmales aquí y en el paraíso fiscal que es Irlanda –la que compró algunos equipos Airbus y rentó otros de la misma empresa; la del combustible, ambas sólo como ejemplo– con salarios de sultán y manga ancha para que también ellos hicieran sus “bisnes”.   

Jugando, compraron aviones rusos que prácticamente ya eran chatarra. De puritito milagro no se vinieron a tierra causando la muerte de decenas si no es que hasta de centenares de pasajeros. Dejaron de pagar toooodos los adeudos. Los sueldos de los trabajadores, para empezar, pero también el combustible para los aviones, los pagos a los aeropuertos de aquí y del extranjero, los teléfonos, el internet… ¡y los impuestos!   

Jugando, los Alemán –Miguelito y su hijo Miguel— trataron de deshacerse del problema vendiendo la mayoría accionaria a un par de filibusteros de la iniciativa privada ligados a la corrupción política: Carlos Cabal, quien defeccionó casi de inmediato, y Alejandro del Valle, que ahora carga con la bronca sin posibilidades de salir de ella. Los Alemán no lo consiguieron. El problema sigue ahí.   

Y es por eso por lo que el jueves 8 de julio un juez federal ordenó la aprehensión del ahora prófugo Miguel Alemán Magnani, por una presunta defraudación fiscal de 66 millones 285 mil 195 pesos, en su calidad de vicepresidente de la aerolínea Interjet.   

Es apenas la punta de madeja   

Game is over. Se acabó el juego.   

¿No cree usted?   

¿Van en serio contra otros peñistas?   

Cierto. Puede y debe ser revancha política de la 4T o hasta maniobra distractora tras que se diera a conocer el video donde ooootro hermano de AMLO estira la mano para que un enviado del verde ex gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, se la embarre con fajos de billetes. Pero también porque a su paso por la grilla y la administración pública se hizo de mulas Ildefonso Guajardo Villarreal, como casi todos los priístas, los panistas, perredistas y, ahora, los morenistas.   

Socio en los “bisnes” de Herminio Blanco con empresas como Mitsubishi, para proteger los no muy claros intereses de la empresa japonesa en las salinas de Guerrero Negro, como di a conocer en su oportunidad en este espacio desde hace ya casi seis años. Los nipones les pagaban millones de dólares al año por su gangsteril venta de protección.   

Por tal es que toca el turno a Ildefonso Guajardo, quien fuera secretario de Economía en el sexenio pasado y negociador del T-MEC, quien ya enfrenta un proceso por un supuesto enriquecimiento ilícito. La Fiscalía General de la República le atribuye un incremento patrimonial injustificado por operaciones de una tarjeta American Express, depósitos de 300 mil dólares en un banco internacional y la adquisición de un cuadro de 20 mil dólares del pintor oaxaqueño Guillermo Olguín, entre 2014 y 2018. Cantidades verdaderamente irrisorias.   

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