Francisco Rodríguez
El proceso de desmantelamiento del Estado, la obediencia ciega a los indicadores económicos del exterior, la adopción de las pautas del colonialismo que nunca han sido tan radicales y salvajes como lo son ahora. Nadie se atrevió a ir tan lejos, sobre todo cuando están en juego el empleo, la sobrevivencia y nuestro destino como nación independiente.
México es una tierra de conciencias lúcidas, de grandes hombres, de ejemplares líderes regionales, emprendedores y patriotas. Pero estamos en medio de una vorágine a la que no se le ve el fin, como si fuéramos náufragos de un remolino implacable que nos arrastra hacia tocar fondo, al que todavía no llegamos, gracias a bondades geográficas que nadie se puede acabar.
El proceso de culturización política es relativamente nuevo en nuestras tierras, data de escasas cinco décadas en las que muchos mexicanos se han rifado el cuero para poder protestar contra las decisiones inicuas, contra el atropello de libertades y contra acciones en contra de nuestros principios de desarrollo general.
Hay mexicanos que se juegan el físico en las plazas públicas
Por eso y por muchas cosas más es inexplicable que los comentaristas funcionales de siempre arremetan contra los movimientos civiles que tratan de pasar lista al lado de las grandes gestas libradas en contra de los facinerosos. Los tratan injustamente de provocadores, ambiciosos y retardatarios. Siempre ha sido así, desgraciadamente.
Todos se arrellanan, todos se refocilan en su zona de confort, mientras existen mexicanos que se juegan el físico en las plazas públicas resistiendo las agresiones de grupúsculos de pandilleros fanáticos o bien pagados que han hecho de la defensa irreflexiva de los empoderados su manera de vivir… y de cobrar una vida muelle.
Nos cayeron las siete plagas, los cuatro jinetes, de un solo trago
¿Por qué hemos llegado hasta aquí? ¿Por qué a los políticos ya no les interesa si dejan al país en los huesitos? ¿Por qué permitimos que una casta voraz e ignorante como la actual esté despedazando la soberanía nacional y poniendo en riesgo a nuestra generación y la supervivencia de nuestros descendientes?
¿México siempre fue así? ¿Siempre estuvimos en manos de peleles, descastados e inconscientes que se dejaron dedear y avasallar por los financieros externos para saquear junto y a la orden de ellos nuestras riquezas y el país de todos?
El sentido de la pertenencia, el perfil nacional, la identidad política y hasta el ancestral orgullo de ser mexicanos, la solidaridad y la unidad del pueblo en torno de objetivos superiores, ha sido lastimada. Nos cayeron las siete plagas, los cuatro jinetes, de un solo trago. Hoy se observa en toda su crudeza.
Pactaron tratos y acuerdos con la delincuencia organizada
Desde que los gobernantes perdieron el equilibrio emocional se les aflojaron las agarraderas de la voluntad, dejaron arrastrar por sus bajos instintos y descompusieron el tejido social y el escenario nacional. Desde que inauguraron la rara época del intercambio hormonal de favores.
Desde que exterminaron los liderazgos regionales para poder desmantelar la producción industrial, estatal y agropecuaria, desde que los aprendices de mandarines se negaron a entender que todo acto de gobierno supone una ley previa… desde que quisieron que la realidad se ajustara a sus caprichos y a los desmanes de sus protegidos y favoritos de ocasión.
Desde que, cobrándose agravios de violencias infantiles, pactaron tratos y acuerdos con la delincuencia organizada que incluyen todo tipo de masacres y trasiegos cómplices e imponiendo reformas a contranatura de la población.
https://www.indicepolitico.com / indicepolitico@gmail.com / @IndicePolitico / @pacorodriguez